El buque-cisterna italiano Ievolu Sun con 6.000 toneladas de químicos tóxicos a bordo, y que desde el lunes se encontraba a la deriva en el Canal de la se hundió este martes 18 kilómetros al noroeste de la isla de Alderney, mientras era remolcado hacia el puerto francés de Cherburgo.
El Ievoli Sun, propiedad de la empresa italiana Marnavi, había zarpado del puerto británico de Fawley hacia Bar, en Yugoslavia cargaba alrrededor de cuatro mil toneladas de estireno, un hidrocarburo altamente tóxico, corrosivo e insoluble en el agua utilizado para la fabricación de plásticos sintéticos.
Por ahora, la marina francesa ha señalado no haber detectado manchas en el agua, pero siguen vigilantes. Las aguas en donde se hundió tienen una profundidad de entre 60 a 80 metros.
El Presidente francés, Jacques Chirac, y el ministro de Transportes, Jean-Claude Gayssot, pidieron de inmediato a la Unión Europea que imponga normas más severas en materia de seguridad marítima. Este último afirmo: "No podemos aceptar que se sacrifique a la seguridad sobre el altar de las ganancias".
Tanto el partido ecologista de los Verdes como la organización ambientalista Greenpeace dijeron que el naufragio ya está contaminando las aguas y afirmaron que el Ievoli Sun se hundió en una zona en donde ya se han vertido con anterioridad desechos radiactivos y químicos, así como también municiones de la II Guerra Mundial.