Los ministros de la OPEP advirtieron que los precios del petróleo podrían caer a cerca de US$10 por barril, pero dijeron que soportar una caída del precio como ésta será la única forma de ganarse la cooperación de los productores que nos son miembros de la OPEP, los que han rechazado reducir su producción.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo ha intentado presionar a los principales países productores, especialmente a Rusia, al prometerles soportar el bajón de los precios en las próximas semanas con la esperanza de obtener un recorte de 500.000 barriles diarios de su parte. Sólo cuando otras naciones se le unan , dice la OPEP, recortará su producción en 1,5 millones de barriles diarios.
"Sufriremos las consecuencias", dijo Alí Rodríguez, el secretario general de la OPEP. "No tenemos un piso respecto al precio". Los precios más bajos serían buenos para una economía global en apuros porque significa menor precio de los bienes básicos y precios más bajos de la gasolina, diesel y combustible para aviones. Pero también significa un golpe para la industria petrolera y de gas natural, lo que resultaría en menor inversión, reducción de la producción y, en última instancia, más volatilidad por el movimiento de la demanda y la oferta.
Por su parte, los ministros de Hacienda de América Latina probablemente tendrán que calcular una nueva serie de números para sus pronósticos presupuestarios de 2002. Para los importadores de crudo esto será una tarea agradable. Para los productores de la región, sin embargo, la reducción de los ingresos por petróleo significa nuevos recortes de gasto y potencialmente un menor crecimiento.
La caída del precio sería casi desastrosa para Venezuela, que depende del petróleo para cerca de cuatro quintas partes de su facturación por exportaciones, la mitad de las ganancias del gobierno y casi una tercera parte de su PIB.
El jueves, los precios del petróleo cayeron, con el crudo de referencia de EE.UU., West Texas Intermediate, cayendo US$2,29 a US$17,48 para las entregas de diciembre.
"Vienen tiempos muy difíciles de precios muy bajos", dijo Adel Khalid Al-Sabeeh, el ministro del petróleo de Kuwait. "No me sorprendería si el precio del petróleo cayeran a US$10 por barril". Los comentarios vinieron después que el Primer Ministro ruso Mikhail Kasyanov insistió en que su país no recortará sus exportaciones más allá de 30.000 barriles al día.