Las estimaciones del Banco Mundial, indican que la economía estadounidense crecerá sólo un 1%, así lo aseguró el vicepresidente de la entidad, Nicholas Stern. Según el ejecutivo, esas tasas de crecimiento pueden producir fenómenos de fuerte impacto en las economías de los países emergentes, como por ejemplo una posible caída en los precios de las materias primas y una fuerte reducción del turismo mundial.
Stern consideró que, ante esas circunstancias, es "crucial" que el mundo insista en derribar las barreras que dificultan el comercio y "se eviten al máximo" las normas proteccionistas, a fin de dar un mayor dinamismo al intercambio.
También destacó la importancia que tendrá para el comercio mundial el hecho de que EE.UU., la Unión Europea (UE) y Japón encuentren la forma de dar un mayor empuje a sus economías, pues en la medida en que lo consigan, impulsarán a la economía mundial.
Stern participó hoy en Río de Janeiro en la inauguración de la III Conferencia Anual de Desarrollo Global, en la que también se manifestó en contra de los subsidios a la producción que otorgan los países industrializados y reiteró la disposición del BM a ayudar al desarrollo de las naciones más pobres del planeta.