"Siendo francos, hay que reconocer que el proyecto de Royalty II es cualquier cosa menos un royalty, ya que no responde al espíritu de la medida. Lo más grave de todo es que con este proyecto también se concluye la discusión sobre la tributación minera"
La discusión sobre el aporte de las empresasa mineras ha comenzado en su nueva versión, llamada Royalty II. En el gobierno confian que esta iniciativa será aprobada en el Congreso y por tal motivo, han desplegado una discusión que ha tenido consecuencias en sectores gremialistas que indican que esta medida perjudica al sector minero, y en particular a las medianas empresas mineras. Además, el reciente informe del Instituto Fraser hizo bajar en el ranking a Chile, debido a la discusión del royalty. Para hablar de estos temas, AreaMinera.com converso con el Director Ejecutivo de la ONG Terram, Rodrigo Pizarro.
Algunos sectores relacionados al sector minero, en particular a la SONAMI, indican que el proyecto Royalty II genera "incentivos perversos", ya que no incentiva a empresas a tener una utilidad operacional superior al 8% de las ventas, pues de hacerlo, pueden caer en el tramo que paga un 5% más de impuestos sobre la utilidad operacional ¿Qué opinan al respecto?.
Creo que existe una diferencia entre no querer lograr una rentabilidad mayor y manejar la rentabilidad para que no alcance el monto establecido. De todas formas, si la empresa logra rentabilidades sobre el 8%, efectivamente van a pagar más impuestos, pero las ganancia que obtendrá luego de pagar el impuesto serán mayores que la utilidad que obtendrá con rentabilidades del 5%. Lo que pasa es que culturalmente existe poca disposición a pagar más impuestos, lo que se debe a la poca claridad que hay respecto del destino de los recursos que se pagan. Por eso siempre se critica.
Respecto al otro punto, es donde está el mayor riesgo, porque las empresas podrían manejar los márgenes para no pagar el 8% y así no cancelar el royalty. Son por todos conocidas las acciones que se llevan a cabo para eludir impuestos y, por lo mismo, no es de extrañar que algo así pueda repetirse en este caso y que el royalty termine siendo letra muerta. Lo más lamentable es que, a pesar que todos conocen las formas de elusión, no se investiguen otros mecanismos para gravar a las empresas y al mismo tiempo no se intente buscar fórmulas para eliminar las brechas tributarias.
Respecto a los destinos de los posibles fondos recaudados por este iniciativa: ¿ Qué opinan respecto a dirigirlos a iniciativas de innovación tecnológica, en comparación de destinarlos a gastos corrientes en las zonas donde las mineras operan?
La minería es una actividad que, por sus características, tiene un tiempo limitado de existencia. Entonces, es necesario que desde ahora seamos capaces de diseñar y crear actividades económicas de tal magnitud que permitan, en el futuro, la sustentación de las regiones que dependen de la minería, como por ejemplo la región de Antofagasta, cuyo PIB está explicado en un 60% por la actividad minera.
Este es un porcentaje demasiado alto para una actividad tan inestable como la minería, sobre todo porque somos productores sólo de materias primas. Además, se está sujeto a una alta volatilidad en los mercados internacionales, ya que los precios dependen mucho de los ciclos económicos de los grandes países consumidores. Claro que ahora, con los precios de los commodities, nadie recuerda los ciclos de baja cotización de los productos mineros.
Ahora bien, si se invierten los recursos del royalty en desarrollo tecnológico, es importante que los frutos de estas investigaciones permitan establecer actividades en las regiones mineras, para que podemos adelantarnos a la situación futura y no repetir historias como la del carbón en Lota. Creo que los fondos a regiones pueden ir exclusivamente al gasto corriente, lo que es necesario, sobre todo viendo los niveles de pobreza y problemas sociales que viven algunas zonas. Finalmente no se logra avanzar en un objetivo de largo plazo, como tratar de no depender de los sectores extractivos.
A juicio de ustedes. ¿Este proyecto afecta a la mediana minería?
Un royalty siempre va a tener efectos en la reducción de la rentabilidad de las empresas. No hay forma de cobrar royalty sin reducir las ganancias de las empresas. Ahora, también es cierto que las empresas medianas, en general, tiene mayores costos de producción que las empresas grandes, por un tema de economías de escala. Sin embargo, no creo que por esta razón las de mediano tamaño vayan a quebrar por efecto del royalty, porque si bien el royalty reduce las ganancias, la merma es bastante acotada.
Entonces, lo que tendremos en definitiva es una reducción de rentabilidad solamente. Lo que sí podría suceder es que quizás algunos proyectos futuros no se realicen por efecto del royalty, porque son marginalmente rentables, lo que es natural y previsible cuando las empresas tienen que considerar costos que antes no estaban internalizados. De hecho, desde el punto de vista del largo plazo, es bueno que esto ocurra, porque uno los problemas que se generan cuando no se cobra royalty es la sobre inversión y al ineficiencia económica, situación que se corrige cuando las empresas tienen que asumir todos sus costos de producción.
El Instituto Fraser, en su reciente informe minero, hace caer a Chile en algunos de sus indicadores de atractivo minero. ¿Ustedes creen que tendrá algún efecto en la inversión minera en Chile?
No creo que se vaya a provocar una estampida de capitales del país a causa del royalty, como lo han pronosticado dirigentes del sector. Lo que hay que comparar es cómo queda la situación de rentabilidad minera en Chile, pero en relación a la rentabilidad que se obtendría en otro país. Es decir, comparar la nueva rentabilidad de invertir en Chile versus invertir en otra zona. Claramente Chile, a pesar del royalty, seguirá siendo atractivo para la inversión extranjera, porque a pesar de que la rentabilidad va a bajar un poco, comparativamente con otros países estamos aún por sobre la rentabilidad que éstos pueden ofrecer. Además, el informe Fraser está hecho sobre la base a encuestas a ejecutivos, acorde a la “sensación” que ellos tienen respecto a tal o cual aspecto.
En Chile se ha metido mucha “bulla” en los últimos meses en relación con la tributación minera. Entonces, hay una sensación de tensión que se ve reflejada en la encuesta. Pero en términos generales no creo que cambie la situación privilegiada en la que se encuentra Chile como uno de los países más atractivos para la inversión minera.
A juicio de ustedes. la discusión de fondo que es el aporte de las mineras al desarrollo sustentable, ¿finaliza con la posible aprobación del Royalty? ¿Qué falta?.
La aprobación de la ley de Royalty II no resuelve para nada el problema del manejo eficiente de los recursos, que por cierto, abarca también a otros recursos naturales. De hecho, cierra esta discusión al suponer que con un impuesto específico se resuelve el problema de la minería. Esto sucede porque se ha intentado corregir el problema del reducido pago de impuestos con un nuevo impuesto, porque, siendo francos, hay que reconocer que el proyecto de Royalty II es cualquier cosa menos un royalty, ya que no responde al espíritu de la medida. Lo más grave de todo es que con este proyecto también se concluye la discusión sobre la tributación minera. Las empresas del sector podrían aportar mucho más ingresos al Estado si se cierran las brechas tributarias que lo que se va a obtener con el royalty. Pero en el gobierno están convencidos de que esta es la forma de hacerlo.
Lo que falta es implementar un royalty con una estructura que realmente permita cobrar por el mineral extraído. Pero al mismo tiempo debatir seriamente la modificación del sistema tributario general y reconocer que la igualdad tributaria para todos los sectores es el caldo de cultivo para que sectores que tienen características especiales, logren beneficiarse “extraordinariamente” de las reglas comunes.