La minería se encuentra actualmente en un boom de precios que ha llevado al sector a tener ganancias extraordinarias, lo que se ha traducido en un incremento importante en el monto de tributos y en el crecimiento de las inversiones en exploración. Con un gobierno decidido a promover la inversión minera, todo parecería indicar que el Perú tiene todas las condiciones para generar un círculo virtuoso de desarrollo minero.
Esta visión, sin embargo, parece no ser compartida por las comunidades mineras, que siguen manifestándose en contra de las mineras.
Para muchos, esta dinámica conflictiva entre la minería y la comunidad no tiene solución. Creo que están equivocados.
La clave para lograr una minería sostenible y armoniosa con las comunidades está en un cambio radical, de actitud y de acción, del sector minero, que pasa por:
1. Aceptar que la licencia social para operar es un imperativo, no sólo moral, sino principalmente un derecho de toda la sociedad peruana para asegurarnos de que las empresas hagan un desarrollo sostenible de nuestros recursos naturales.
2. Entender que la relación con las comunidades es tarea de toda la organización. El desarrollo sostenible es una estrategia central del negocio.
3. Cambiar el enfoque tradicional de nombrar como Gerente General a operadores (mayoritariamente extranjeros que no hablan español) sin conocimiento de la realidad peruana y del desarrollo sostenible.
4. Reconocer el derecho de los grupos de interés, y en especial de las comunidades, de ser informados y participar de las decisiones que puedan afectar su futuro.
5. Promover una mayor transparencia de su información.
6. Gerenciar la relación con la comunidad y el desarrollo sostenible de manera profesional, estableciendo claros indicadores de gestión que puedan ser verificados por terceros independientes. No basta con gastar dinero, se requiere resultados concretos en apoyar programas para aliviar la pobreza.
7. Es necesario un cambio generacional y, en especial, un cambio de actitud del gremio minero a fin de abrir un diálogo abierto y constructivo con las comunidades, las ONG y la sociedad civil.
8. El Estado debe asumir su rol: por un lado debe seguir promoviendo la minería, pero de la misma manera debe hacer una fiscalización más estricta de la inversión social, a la par que debe asumir su obligación en la lucha contra la pobreza en las zonas mineras.
La minería es nuestra principal fuente de riqueza, por la que todos debemos trabajar para que esa frase de “Perú país minero” sea expresada con orgullo por todos los peruanos.