Julio de Vido, ministro de Planificación y Energía de Argentina, continuará como negociador del suministro de gas natural, responsabilidad que compartirá con su par chileno, Marcelo Tokman.
Michelle Bachelet y Cristina Fernández definieron esta dupla en la cumbre presidencial del Mercosur realizada en Montevideo, algo que ya habían abordado el día en que Fernández asumió en la Casa Rosada, donde acordaron crear una comisión binacional permanente para analizar el tema del hidrocarburo.
Viejo conocido
Julio De Vido, hombre de confianza de los Kirchner, ya dio dolores de cabeza a la administración de Bachelet en 2006, cuando sorprendió a todos fijando un precio del gas superior al máximo que previamente el mismo gobierno trasandino había comprometido.
Néstor Kirchner había puesto un techo de US$ 4 por BTU como máximo a los envíos, sin embargo, sólo días más tarde, De Vido decretó un alza que superó ampliamente lo estipulado, justificando la decisión por la diferencia entre valor absoluto del gas importado desde Bolivia y el exportado a otros países como Chile.
El canciller Alejandro Foxley prefirió enterrar ese incómodo episodio, señalando que “la presidenta Fernández dio seguridad de que ella va a dar instrucciones claras a los funcionarios, incluyendo al ministro De Vido respecto a la forma de abordar el tema”.
El responsable de Relaciones Exteriores agregó que “la presidenta Bachelet va a estar atenta para que lo que hoy (ayer) conversaron se converse tantas veces como sea necesario, para que se cumplan los compromiso a que se lleguen”.
De Vido fue designado en medio de un difícil escenario, en el cual es sabido que la matriz energética cada vez se está haciendo más estrecha en el corto plazo. Claramente los pronósticos para 2008 no son nada de favorables, según han adelantado varios operadores del sector.
Por ello, se considera clave la forma en que las autoridades manejen el problema con el nuevo gobierno de la “señora K”.
Tokman tendrá la misión de evitar que, nuevamente, el país dependa día a día de los envíos argentinos y deba soportar situaciones tan extremas como las constatadas durante el invierno, en donde hubo días en que los envíos llegaron a cero.
En La Moneda aspiran a que se pueda fijar un marco que permita saber las reales condiciones de suministro del combustible.
La mayor preocupación del gobierno será al menos garantizar una cantidad suficiente para abastecer los hogares y el comercio, algo que incluso en el período de Néstor Kirchner, con todos los vaivenes que tuvo, se pudo conseguir. Ahora viene el turno de la señora “K”.