La excelencia no es inalcanzable, es simplemente una meta a seguir. La excelencia la podemos lograr únicamente por nuestros propios medios. Depende sólamente de nuestra dedicación, capacidad y esfuerzo; en concreto, de algo que podemos llamar "compromiso". El compromiso que nosotros mismos hayamos creado y el cuál debemos a toda costa cumplir. Particularmente estoy convencido de que "dar un valor agregado" y ejercer nuestras funciones en el trabajo con una nueva filosofía nos llevará a ser mejores.
Esa filosofía es una que alguna vez escuché, y que de acuerdo a lo que se me comentó es la de muchos trabajadores del Japón. "No hay que hacer las cosas lo mejor que se pueda, hay que hacerlo mejor que como cualquier otra persona podría".
En un caso cercano a mí, he visto cómo la dedicación, el esfuerzo, la voluntad y la capacidad de una persona le ha llevado a acercarse cada vez más a sus metas, no sólo profesionales, sino también personales. En resumen, se ha formado un compromiso y le ha redituado acercándole cada vez más hacia la excelencia.
En contraste, encontramos quienes no se preocupan por lo que hacen, y que no sólo realizan un trabajo pobre, adicionalmente merman su calidad de ser humano y lo disculpan con pretextos ya comunes... "Si no es mi empresa, para que le pongo ñeque", "Al fin me pagan si lo hago bien o mal", "Qué me importa cómo trato a los clientes si de todos modos compran", "Mientras no me ven descanso", "Al fin puedo llegar 15 minutos tarde y me dejan entrar".
Y mi pregunta es, ¿Alguno de ustedes ha visto a alguien con esta mentalidad llegar a ser un triunfador?
Y entonces, iendo más allá del trabajo y la oficina, ¿qué es el compromiso con la excelencia? Lo expongo como el dar todo en nosotros para acercar lo que hacemos a la perfección, buscando siempre mejorar en todo y desarrollarnos más allá de nuestra capacidad, para con empeño y dedicación lograr nuestros objetivos y avanzar hacia nuestras metas.
No hay que limitar nuestro compromiso con la excelencia al trabajo. Debe existir en todo aspecto de nuestra vida, en nuestra educación y formación, en nuestros juegos, en el amor, en obras de beneficencia, en nuestros pasatiempos... En todo.