Roberto Salinas
Por Roberto Salinas
La Voz de la Gente

En las sociedades democráticas, cada vez más, la gente ha aprendido a hacer escuchar su voz. En política, la llamada opinión pública, influye decisivamente en las decisiones a adoptar y en la economía, la gente se expresa a través de los mercados estableciendo preferencias por los productos, condicionando así la demanda y las expectativas y de está forma influyendo los precios.

Quizás por ello, y por la necesidad de que esta influencia se ejerza de una manera libre e informada, es que el valor de la veracidad, oportunidad y transparencia en las informaciones han cobrado gran importancia. Cada vez es menos concebible que las grandes corporaciones y las grandes empresas de un país, cuyo accionar no sólo importa a sus accionistas y a los agentes públicos y privados directamente afectados, mantengan bajo reserva información relevante para la adopción de decisiones tanto de los consumidores como del público en general.

El interés social exige crecientes niveles de información, que transparenten el accionar de sus entes productivos y den confianza que la gestión empresarial se enmarca en los más altos estándares en cuanto cánones éticos, de seguridad, de calidad, de sustentabilidad, y de preocupación y respeto por la comunidad en que participan. Es así como la comunidad empresarial, ha ido desarrollando estándares en distintas materias que suponen una autorregulación, cuando no lo ha hecho con la diligencia y oportunidad requerida, han sido los gobiernos o las asociaciones de consumidores, o las ONGs quienes lo han exigido.

En definitiva en el mundo de hoy, las empresas tanto públicas como privadas, están bajo el escrutinio de la gente y de ellas dependerá su futuro. Quienes no lo entiendan y se aferren a viejas prácticas, en las que era posible operar, sin mas consideraciones que el interés de la empresa, conducirán a éstas inevitablemente al fracaso.

En particular el acceso a los mercados internacionales, está condicionado al cumplimiento de ciertos cánones que incluso abarcan (además de los tradicionales de calidad, medioambiente y seguridad), a los temas del mercado laboral para evitar lo que se ha llamado dumping por el trabajo. Chile y su minería orientada exterior, lo tiene claro y las condiciones en las áreas señaladas son comparables con las mejores de la Industria.

No obstante, el área de la información de su quehacer al público en mi opinión es claramente insuficiente tanto en las empresas privadas como en las del sector público.

En efecto, las privadas, con escasas excepciones, no entregan información o lo hacen de manera muy insatisfactoria. Ello ha permitido el desarrollo de una serie de mitos que hoy constituyen lugar común en las creencias de la gente. Que no pagan impuestos, que no aportan suficientemente al desarrollo del país, que no se insertan en la comunidad, que privilegian el interés de sus accionistas aún a costa del país, que no agregan valor a los productos que exportan, en fin son muchos.

Sin perjuicio que algunos de esas imputaciones pudieran haberse dado en algún caso específico, es obvio para quienes conocemos el sector y aún para cualquier analista medianamente informado, que ello no puede generalizarse. Pero el origen y la responsabilidad de lo que algunos llaman la falta de “posicionamiento” del sector, es la insuficiencia de la información que se entrega al público no especializado ( y mayoritario). Lo increíble es que las revistas especializadas y el intercambio entre empresas, permite conocer los principales parámetros de cada empresa, producción, costos de caja y totales, clientes, productividades, niveles de remuneraciones, planes de desarrollo, montos de inversión, programas de calidad, de prevención, de medio ambiente, rendimientos de operaciones unitarias, recuperaciones, leyes de corte, etc. Yo diría que lo menos frecuente, pero no por ello desconocidas son las utilidades. Entonces porque no “traducir” esta información para el público en general, de manera que pueda apreciar, el enorme esfuerzo en eficiencia, en desarrollo de mejores practicas, en el establecimiento de exigentes estándares de actuación en todos los planos. No es casualidad que este sea uno de los pocos sectores en que Chile es líder a nivel mundial.

Aquí la voz de la gente también terminará por escucharse, y las empresas de mayor importancia en la industria deberán enfrentarse a la necesidad de entregar toda la información relevante a los mercados ( yo diría que en buena medida ya lo hacen) y al público en general, (muy deficiente) que quiere asegurarse que la actuación de estos importantes centros productivos se enmarcan en criterios de aceptabilidad social.

Pero esta necesidad de transparencia también abarca y de manera preferente, a las empresas públicas, de las cuales somos accionistas, muchas veces sin querer.

Acá debe reconocerse un significativo avance en las empresas del Sector, CODELCO, ENAP Y ENAMI, han ido paulatinamente abriendo sus herméticas puertas, para dejar fluir un cierto tipo de información que permita entender su accionar y valorar sus logros. Claro está, que la información que se entrega, es en general muy medida, lo que normalmente impide conocer sus errores, dificultades e ineficiencias. Como consecuencia de lo anterior, se abre también en la opinión pública interrogantes, mitos, incomprensiones e ilusiones, que no siempre se condicen con la realidad.

Yo creo que también y con mayor razón en el caso de las Empresas Públicas, la voz de la gente exige transparencia. Y ello supone como ya se señaló, la entrega de toda la información relevante (no sólo la que convenga). En este sentido la decisión del Directorio de ENAP de entregar su información bajo la forma de una FECU, como si fuera una Sociedad Anónima Abierta, va claramente en la dirección correcta y muestra la voluntad del Gobierno de avanzar en esa dirección.

Creo que en este sentido, sería de gran utilidad que las Empresas Públicas se transformarán en Sociedades Anónimas Abiertas y que se resolviera de una vez el Sistema de Administración de las Empresas del Estado. Con el escándalo que levantaron las indemnizaciones, hubo claras directrices gubernamentales, en el sentido de elaborar un Sistema que además de sacar las representaciones Ministeriales, garantizará una mayor profesionalización y responsabilidad de los Directores de estas empresas. Circularon borradores y cada cierto tiempo se “escucha” que la propuesta está lista, pero aún no se conoce una decisión definitiva al respecto.

En mi opinión lo clave, es la responsabilidad de los Directores, creo que transformar las empresas en Anónimas Abiertas, atendería claramente este aspecto y haría exigible responsabilidades en el caso de eventuales malos manejos. También es prudente, sacar de los Directorios, las representaciones políticas y sectoriales, e incorporar a profesionales destacados que, por la vía de seleccionarlos por su excelencia e idoneidad, puedan dirigir adecuadamente estos importantes recursos del país.

Insisto, la gente quiere información, transparencia y Administraciones Públicas y Privadas capaces de atender los desafíos que plantea la modernidad.

Yo propongo que en estas y en otras materias, escuchemos la voz de la gente.


Por Roberto Salinas M.
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Roberto Salinas Morán
Ingeniero Comercial Universidad de Chile
Director y Consultor de Empresas

areaminera.com Chile - [ 25 | 12 | 2001 - 00 : 26 ]

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