Roberto Salinas
Por Roberto Salinas M.
¿Quo Vadis de la Minería?

Analizar las tendencias de los mercados mundiales, no es una tarea fácil, como nos lo han demostrado largamente los analistas internacionales que sistemáticamente equivocan sus pronósticos. Pero en atención a que es un tema relevante, en especial en momentos complejos como los actuales, intentaré en las próximas líneas compartir algunas ideas al respecto, con el propósito de llamar la atención sobre la necesidad de avizorar el futuro y vislumbrar nuevas oportunidades de negocios.

El primer factor a considerar son los cambios que se observan en la determinación de los precios de los metales. La oferta y demanda de físicos, asociado a los stocks existentes, sirvieron para explicar (ex - post por supuesto) durante mucho tiempo los niveles y las variaciones de precios observados. Y si bien los “fundamentos” del mercado continúan explicando las tendencias de precios en el mediano y largo plazo, es evidente que en el corto plazo la intervención de los fondos de inversión acentúan en algunos casos y distorsionan en otros, dichas tendencias, alejándolas de los niveles de equilibrio que se darían por el intercambio de físicos.

Este no es un tema menor, y las consecuencias inmediatas se observan, pero no las de mediano y largo. ¿Se acortarán los ciclos de precios?, ¿Disminuirá el rango de variación de estos ciclos? ¿Será necesario cambiar o reformar los mecanismos actuales de determinación de precios, por no ser suficientemente representativos ni transparentes?. Yo no tengo las respuestas, algunos analistas incluso hablan de la conveniencia de crear “carteles” para manejar los niveles de precios. Esta tentación puede ser un elemento importante en la evolución futura de algunos subsectores, ya que eventuales ventajas de corto plazo, podrían ser contrarrestadas por un avance en el consumo de bienes sustitutos y un desplazamiento en las preferencias de los consumidores.

Un segundo factor es el reenfoque que experimenta el Sector desde una óptica de reducción de costos, a una de rentabilidad. Durante años, muchos quizás, el Sector centró su mirada en el tema operacional, en específico se entendió que dado que no era posible para una empresa en particular influenciar el precio, el camino era reducir costos. Y de hecho se lograron bajas considerables en los costos medios de la industria. Pero se olvido que minimizar costos (para la empresa) no es igual que maximizar utilidades (para los accionistas) y esta es la función natural a maximizar en una empresa. Este olvido, llevó a una sobre inversión en la industria, a la destrucción de valor, a un rendimiento de las inversiones en minería, como promedio, menores al de las inversiones en otros sectores y a un castigo del valor de las acciones en Bolsa.

Quizás las empresas y sus ejecutivos han ganado buen dinero, mas no los accionistas. El cambio observado, se está traduciendo en importantes ajustes en las políticas de Recursos Humanos y en la forma de gestionar las empresas. Cambios en el perfil de los ejecutivos, en los procesos de capacitación, en los énfasis puestos en los liderazgos, en el trabajo en equipo, en los cada vez más sofisticados sistemas de control. Hoy día no es suficiente ser un buen ingeniero, experto en conocimiento de disciplinas duras, hoy se necesita además una importante capacidad de gestión, que maximice el conjunto y no sólo su parcela.

Un tercer factor es la creación de grandes corporaciones mineras a través de fusiones y adquisiciones de empresas. Este factor presente también en otros sectores de la economía mundial, obedece a una serie de factores entre ellos, el mantener un mejor control de costos, la diversificación de la cartera de minerales a procesar, la necesidad de abordar proyectos de gran envergadura y el poder aprovechar las oportunidades de un mundo cada vez mas abierto y globalizado, de forma de mejorar la rentabilidad de las inversiones. Esta tendencia probablemente se acentuará en los próximos años y se traducirá en importantes cambios en las estrategias desarrolladas por las compañías, ya que tendrán una mayor capacidad de emprendimientos en cuanto a tamaño, tipo de minerales y áreas geográficas a abordar. Esto último puede, en el largo plazo, en la medida que la estabilidad política y económica del área lo permita, cambiar el foco de atención hacia algunas regiones de Asia y África, con grandes disponibilidades de reservas y cuya inestabilidad hasta ahora lo ha impedido.

Un cuarto factor es el tecnológico. Los últimos 20 años han mostrado cambios extraordinarios algunos de los cuales afectan al sector y lo continuarán haciendo en el futuro. El área de exploraciones a sido probablemente el receptor de los mayores avances que han permitido acceder a nuevas recursos o demostrar reservas, con menores costos, en menores plazos y con mayor exactitud. También el área de operaciones, ha visto mejoras notables, tanto en la mayor confiabilidad de su planificación (especialmente mina), como en las mejoras de sus operaciones unitarias han estado presente las mejoras tecnológicas. Ejemplos notables de esto son los referidos al uso más eficiente de la energía, destacando tecnologías como la Molienda Semiautógena, el Convertidor Teniente o el Horno Flash. De igual forma el desarrollo de la hidrometalurgia ha permitido el acceso a nuevos yacimientos, algunos de antigua data, pero que no eran rentables de explotar. Incluso las áreas de Administración y Ventas se han visto notoriamente influenciada por la revolución de las comunicaciones.

En los próximos años yo vislumbro, mejoras en la detección de recursos, avances significativos en los procesos metalúrgicos, mejoras en la confiabilidad de los procesos minas, que permitirán sensibles reducciones de costos y permitirán observar explotaciones con leyes de corte menores a las actuales, y de minerales complejos.

Un Quinto factor es el medioambiental. El tema del desarrollo sustentable, un desconocido 3 décadas atrás hoy aparece como un tópico central en cualquier estrategia de país o de empresa responsable. Comprender que las limitaciones impuestas por la necesidad de un ambiente limpio crecerán en el tiempo y exigirán nuevas soluciones tecnológicas a muchas de nuestras soluciones actuales, es imprescindible. La industria no siempre ha actuado con responsabilidad en la materia, afortunadamente en los últimos años se observan avances notables, aunque en mi opinión insuficientes. Sólo los clientes exigentes hacen buenas empresas, en este caso la mayor conciencia ambiental de la llamada opinión pública, demandará significativos progresos en la materia. Vislumbro problemas y nuevos costos para las empresas y el desarrollo de nuevas tecnologías y mejores prácticas de gestión como respuesta.

Un último factor a considerar es el de la lucha por los mercados. El sector en general y el cobre en particular, han trabajado poco por el desarrollo y defensa de mercados. Sólo en los últimos años se ha manifestado un mayor interés al respecto. Mi impresión es que la competencia de bienes sustitutos de menor impacto ambiental, será un tema de alta incidencia en el futuro cercano. La Administración Superior de las empresas, debieran comprender que en verdad tienen amenazas en sus mercados y luchar por ellos. Señores tendrán que gastar, tiempo y dinero en este tema, lo quieran o no.

Hay más factores a considerar sin duda, pero mi pretensión no fue agotar el tema sino sólo llamar la atención sobre un tema interesante y normalmente alejado de nuestra reflexión, espero haberlo conseguido.

Por Roberto Salinas M.
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Roberto Salinas Morán
Ingeniero Comercial Universidad de Chile
Director y Consultor de Empresas
Vicepresidente de la SONAMI

areaminera.com Chile - [ 04 | 08 | 2001 - 13 : 50 ]

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