Desazón produce leer constantemente en los medios de comunicación, estudios y artículos sobre temas relevantes, que sin basarse en antecedentes o cifras de la realidad, entregan grandilocuentes y erradas conclusiones. Uno de los temas recurrentes al respecto son los medioambientales que tienen como “cliente frecuente” al Sector Minería.
Y como en general la política del Sector ha sido no polemizar, y dejar pasar todo tipo de afirmaciones, han terminado por posesionarse en la mente de muchas personas, algunas ideas negativas acerca de la significación y real incidencia de la actividad minera. Como soy de los que creen, que el posicionamiento del Sector ante la opinión pública es fundamental para garantizar su éxito futuro, me he terminado por convencer que no ha sido una buena política “dejar pasar” opiniones infundadas y tendenciosas y que resulta necesario un rol mas activo de confrontación de ideas.
Es por ello, que no quiero dejar pasar, por la gravedad e inexactitud de lo dicho, más que por la importancia (siempre relativa) de los emisores, unas afirmaciones aparecidas en un Informe de la Fundación Terram y recogida parcialmente por la prensa el 14 de este mes, sobre el agotamiento de recursos naturales en Chile, referidas especialmente a Minería, Pesca y Sector Forestal.
Yo me abocaré sólo a Minería, porque no conozco en detalle la realidad de los otros Sectores.
Se ha afirmado en el documento en comento que,
i) “el desarrollo económico reciente está sobredimensionado,
ii) porque no se han contemplado los aspectos medioambientales
iii) ni se han generado encadenamientos que promuevan otras actividades en torno de los sectores,
iv) impidiendo la diversificación de la economía nacional”.
Para poder afirmar lo anterior, sostiene el Estudio que "los indicadores de desempeño económico como el Producto Interno Bruto, no reflejan el rol productivo que tienen los recursos naturales y sobrestiman el crecimiento del país, al no considerar el agotamiento y la degradación de los recursos” Afirma que en el caso del Cobre, el PIB no ha medido el “agotamiento” del recurso y sostiene, que el PIB sectorial el año 2000 debería reducirse en 8,8% y el acumulado desde 1996, en 56%.
Sorprendentes e inquietantes afirmaciones. Veámoslas una a una.
Creo que tienen razón al afirmar que el PIB no refleja adecuadamente el valor de los recursos naturales y su agotamiento y tampoco su degradación. (En teoría lo refleja bajo la forma de un menor crecimiento del PIB en el futuro, pero pienso que es posible optimizar la Metodología actualmente en uso). Y tampoco refleja, hasta su explotación, los incrementos que se hacen. Así por ejemplo, cuando una empresa minera descubre un nuevo yacimiento e incrementa su Stock de Reservas y las del país, ello no queda reflejado en el cálculo del PIB en su valor económico sino sólo en la parte del costo de descubrimiento, a pesar de que el país y la empresa han agregado un valor superior. Tampoco se incorpora a valor económico (sólo a costo) como Activo de la Empresa.
Con base en lo anterior, concluye que dado el consumo de reservas, el aporte de la minería, específicamente el cobre, está sobredimensionado por no haber medido el “agotamiento” (en un sentido de reducción de reservas) del recurso.
No pudieron elegir un ejemplo peor, ni que contradijera mejor sus dichos. Chile es hoy no sólo el primer productor mundial con el 36%, (43% sí se considera sólo el Mundo Occidental) sino también el país con mayor proporción de reservas conocidas, con más del 30%. Mayor ambos indicadores que los observados en las últimas décadas. En consecuencia, el sector no ha contribuido al agotamiento, sino al incremento del recurso y por tanto, en la lógica de Terram, ha sido subestimado y no sobreestimado su contribución al PIB y en definitiva al desarrollo del país.
Pasemos a su segunda afirmación. Crecimiento sobredimensionado porque no se han contemplado los aspectos medioambientales. En el caso de la Minería, el PIB no habría tenido en cuenta la degradación de recursos que su operación conlleva. Es cierto que el PIB no ha contemplado el impacto que la actividad tiene sobre el paisaje, y probablemente sobre algún otro bien intangible. Pero el impacto sobre la flora, sobre la fauna, sobre los cursos de agua, sobre las comunidades adyacentes, sobre la contaminación acústica, polvo etc., no sólo han sido objeto de medidas de mitigación, también han existido compensaciones. Y en consecuencia, a través de esta vía ha sido considerado. Más aún, el Sector ha sido líder a nivel nacional en incorporar estándares por encima de las normas nacionales, que reflejen las mejores prácticas en uso en la industria a nivel mundial.
Tampoco el PIB, ha incorporado el efecto benéfico, que ha tenido, el reconocimiento de nuevos recursos hídricos y energéticos y los aportes al reconocimiento arqueológico del país. Tampoco incorpora el impacto sobre la calidad de vida de las personas del norte de Chile, al darle estabilidad y permanencia al desarrollo de esa parte del país. No tengo la menor duda, que siendo posible mejorar, el saldo en este punto, está a favor de la Minería.
En todo caso resulta adecuado distinguir entre el pasado reciente (década del 90 en adelante) y el pasado más lejano. No cabe duda, que previo a los 90 hay impactos graves de degradación de recursos de los que resulta responsable el Sector, pero mucho han cambiado las cosas desde entonces y debe ser reconocido.
Su tercera afirmación es que no se han desarrollado encadenamientos productivos y supongo quieren decir no se ha aprovechado al máximo el potencial de crecimiento. En efecto, hay en Chile menos Fundiciones y Refinerías, menos empresas abastecedoras, menos empresas Fabricantes de Equipos etc., que las que “potencialmente” en la lógica de Terram podrían existir. Pero están todas las que permiten, la lógica económica, las políticas nacionales y las de otros países, la globalización y la realidad de los mercados. Este es un país con libertad de emprender, cualquiera puede instalarse, cualquiera puede desarrollar éstas y otras actividades. Si los empresarios han decidido elegir otras actividades, es porque les resulta más rentable y si la autoridad no ha intervenido para favorecer estas actividades, es porque no encuentra distorsiones entre la rentabilidad social y privada que la justifique. En consecuencia, el país es más rico por no haber materializado estas actividades de “encadenamiento”, y lejos de quejarnos de ello, debemos felicitarnos de tener políticas que favorecen el crecimiento, la eficiencia y el uso de recursos en actividades de mayor contribución.
Este probablemente sea un tema difícil de entender para la mayoría de la gente, pero precisamente aquí esta la fortaleza del Modelo Económico elegido. En el marco de las políticas y restricciones que la enmarcan, las personas son capaces de tomar decisiones correctas o pagarán con sus patrimonios sus errores. Y dichas decisiones coincidirán con el interés del país o la autoridad debe corregirlas. Los empresarios han hecho su tarea, y pienso que la Autoridad también.
Finalmente, el Estudio agrega “impidiendo la diversificación de la economía nacional”. Los huevos en distinta canasta representan prudencia y en consecuencia una cierta diversificación es deseable, siempre que ello sea posible y razonable. Tenemos recursos privilegiados en minería, en pesca, en la actividad forestal, en fruticultura, en vitivinicultura, entre otras actividades, debemos aprovechar al máximo estas ventajas comparativas que el país tiene y a través de la educación y el trabajo duro crear otras, que permitan ampliar la capacidad productiva del país. Pero no es por decreto, ni por planificaciones centrales trasnochadas, ni por meros deseos de pasar a otras fases de desarrollo, que puede conseguirse la diversificación del país. Mucho menos responsabilizando de ello, a los Sectores más dinámicos.
Por último, me parece una pena, que temas tan relevantes para el país como son los medioambientales, se desacrediten porque tras sus banderas, se escuden visiones de desarrollo distintas a las que actualmente sigue el país, y que en vez de transparentarlas y generar un debate al respecto, se ocultan bajo la capa protectora del medioambiente. También me parece importante que exista debate en torno a la sustentabilidad del crecimiento del Sector, ello permitirá dar a conocer de mejor manera todo lo que se hace en dicho campo, pero pienso que no es a través de afirmaciones como las descritas, ni con un trato de cliente frecuente de cuanto disparo a la bandada se haga, que ello se consigue.
Por Roberto Salinas M.
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