Hace exactamente 50 años, Copiapó y la minería estaban de fiesta. El 26 de enero de 1952, se inauguraba oficialmente la Fundición Paipote, en una ceremonia encabezada por el Presidente de la República Dn. Gabriel González Videla y el Presidente de la Sociedad Nacional de Minería Dn. Hernán Videla Lira junto a un gran número de autoridades políticas, gremiales, sindicales, y la civilidad copiapina, inauguraban con legítima satisfacción y orgullo la Fundición Nacional Paipote.
Conocer la historia y la gestación de nuestras instituciones, es básico y fundamental para entender su esencia y proyecciones.
Para entender la fortaleza de la alianza minera “Enami-Productores” debemos remontarnos 75 años atrás –12 de enero de 1927- fecha de aprobación de la Ley Orgánica que dio vida a la Caja de Crédito Minero. La “CACREMI” se originó en estudios realizado por la Sociedad Nacional de Minería, que elaboró el proyecto de ley, y cuyo objetivo fundamental lo constituía el fomento de la minería. A pesar de la importancia de la iniciativa, el proyecto presentado al Supremo Gobierno en 1926, no tuvo una acogida unánime por parte de las autoridades. El Ministro de Hacienda de la época, rehusó financiar el nuevo organismo.
Fue necesario hacer nuevas gestiones e incorporar a parlamentarios de las regiones mineras, para lograr finalmente un acuerdo.
La administración de la Caja quedó a cargo de un Consejo compuesto por un Director y ocho consejeros: dos nombrados por el Presidente de la República; dos por la Sociedad Nacional de Minería; dos por el Senado y dos por la Cámara de Diputados. Su primer Director, nombrado por el Presidente de la República, fue don Osvaldo Martínez, quien se desempeñaba entonces como Gerente de la Sonami.
El Ingeniero Don Aquiles Concha, senador por Santiago, dejó su plaza de Consejero en septiembre de 1927, para dirigir el Laboratorio Químico y Metalúrgico creado por la CACREMI. Fue reemplazado por don Oscar Peña y Lillo, Director del “Boletín Minero”, publicación oficial de la Sonami.
La Caja de Crédito Minero pasó a ser un poder de compra y de crédito alternativo a las casas compradoras de minerales Asarco y Hochschild
El accionar de la Cacremi permitió aumentar la producción minera, disminuir los costos y mejorar la posición negociadora frente a los compradores-exportadores. Se crearon Plantas de Beneficio (Tambillos, Punta del Cobre, El Salado, Domeyko) se establecieron 34 Agencias compradoras: 22 de la Cacremi y 12 de firmas particulares que actuaban en representación de ellas. El resultado final fue un notorio incremento de la actividad minera y un aumento de las Plantas de Concentración por Flotación lo que permitió consolidar el primer escalón del proceso metalúrgico.
Faltaba el escalón más grande: una Fundición Nacional.
Nuevamente la Sociedad Nacional de Minería, y más exactamente, su Presidente don Hernán Videla Lira, encabezó el sueño de los productores, haciendo ver la necesidad de contar en Chile, con una fundición que permitiera procesar los concentrados y productos mineros. En 1937 cuando se hizo cargo de la Caja de Crédito Minero, en la primera reunión del Consejo expuso las gestiones que estaban haciendo para levantar una Fundición Nacional.
Esta industria –que necesitaba una inversión que en ese momento sólo el Estado podía realizar- permitiría avanzar un escalón más en el proceso metalúrgico, asegurando la competitividad de la Pequeña y Mediana Minería.
En octubre de 1937 la Sonami, realizó un Congreso Minero en Copiapó. El tema de la fundición y la creación de un Ministerio de Minería constituyeron los temas principales de este evento.
Luego de múltiples debates y discusiones de todos los actores relevantes de la minería, de concluída la 2ª guerra mundial y de acabados estudios tanto técnicos como económicos, con participación de diversas instituciones del Estado, el Gobierno a principios de 1947, se comprometió a construir la obra.
La sociedad “Fundición Nacional de Paipote Limitada” se constituyó en diciembre de 1947, con el fin de materializar este gran proyecto. Forman parte de su directorio, don Hernán Videla Lira y don Julio Ascuí Latorre. Asumió la Administración el ingeniero Belisario Maureira, secundado por el ingeniero Andrés Zauschquevich.
El jueves de 3 de marzo de 1949, se inició la construcción de este complejo industrial, con el inicio de las excavaciones manuales de las bases del horno de reverbero.
Finalmente, en la noche del 28 de diciembre de 1951, se produjo la primera barra de cobre blister de esta fundición, demostrando la capacidad y empuje de ingenieros, técnicos y trabajadores chilenos.
Han pasado 50 años de operación de la Fundición Paipote, que lleva con justicia, el nombre de su principal impulsor: Hernán Videla Lira.
El aporte efectuado por este complejo productivo al desarrollo de la minería nacional es significativo y valioso. Su operación actual es un ejemplo de gestión, eficiencia y compromiso con sus socios naturales: la Pequeña y mediana Minería.
En efecto, una rápida mirada de sus principales indicadores obtenidos en la gestión del año 2001, así lo señalan:
El beneficio de carga nueva útil alcanzó el record histórico de 306.000 TMS, lo que agrega un quinto año consecutivo de aumento de la capacidad de tratamiento. Del mismo modo, la producción de ánodos llegó a 84.000 TMS, que también constituye un nuevo record en la producción de la Fundición. La Producción de ácido sulfúrico llegó a 250.000 toneladas, la cifra más alta de la historia de Paipote. A modo de comparación, en 1996, la Fundición benefició sólo 216.000 TMS de concentrados, produjo 63.000 TM de ánodos y 87.000 de ácido sulfúrico
Consecuente con lo anterior, los costos operacionales de la fundición también lograron un mínimo histórico, que hace a esta fundición absolutamente competitiva a nivel mundial, hecho aún más meritorio dada la desventaja de su reducido tamaño. Importante es mencionar que los costos de la Fundición Paipote, vienen disminuyendo sistemáticamente desde hace seis años, con una reducción acumulada total de 40 % aproximadamente.
La gestión ambiental en el año 2001, se caracterizó por nuevos esfuerzos en el control y reducciones de las emisiones, con el agravante que sus abastecimientos incrementaron los contenidos de arsénico y azufre. Hubo sólo tres episodios críticos durante todo el año. Para tener una idea de lo importante de este logro baste decir que representa una disminución de 50 % en relación al 2000 y que en 1993, se tuvieron 445 episodios críticos durante el año.
Las concentraciones de SO2, cumplieron con holgura la norma anual en todas las estaciones de monitoreo y, por primera vez en la historia, nunca se sobrepasó la norma diaria.
Todos los logros anteriores, se explican por dos razones básicas. La primera son las innovaciones tecnológicas que formaron parte del plan de modernización y descontaminación de la fundición y la segunda a una gestión absolutamente profesional y con “la camiseta puesta” de sus trabajadores, técnicos, profesionales y ejecutivos. En este marco, cabe destacar la firma en noviembre del año pasado de un Contrato Colectivo de Trabajo, austero y realista por un período de cuatro años.
Los desafíos de Paipote son muchos. Para mantener la competitividad, hay que seguir reduciendo costos, y en este escenario la expansión de la fundición juega un rol importante.
Para ello, es necesario con anterioridad, resolver de una vez por todas, el futuro de Enami y la institucionalización de una Política de Estado para el sector (que cuenta con amplios consensos entre los actores concernientes) que de estabilidad y claridad en las reglas del juego tanto a los Pequeños y Medianos Productores Mineros como a la propia Enami y sus trabajadores.