Alberto Salas
Alberto Salas, Gerente General Sonami
Los Medianos y Pequeños Productores Mineros

Actualmente existen diversas propuestas y visiones, provenientes tanto de sectores gubernamentales como privados, en relación a políticas de estado para la mediana y pequeña minería tradicional, y muy especialmente en su relación con la Empresa Nacional de Minería. Queremos proporcionar algunos antecedentes cuantitativos sobre la importancia, crecimiento y viabilidad económica de este sector de la minería, que contribuyan a esta discusión.

Dentro de la larga tradición minera de Chile, la Mediana y Pequeña Minería ocupa un lugar relevante, que se ha visto disminuido –en términos relativos- por el extraordinario crecimiento de la Gran Minería y el desconocimiento generalizado que hay en el país en relación a este sector de la economía.

Existen diversas y múltiples clasificaciones de la Mediana y Pequeña Minería (Sernageomín, SII, Enami, etc.) para tener una mejor cuantificación de ella, usaremos la definida por el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile que señala que los medianos productores son empresas que explotan entre 100.000 y 3.000.000 de toneladas de mineral al año y los pequeños productores son los que explotan hasta 100.000 toneladas de mineral al año.

De acuerdo con la clasificación anterior, la mediana minería esta conformada por un grupo de empresas cuyas principales características son:

 Empresas que producen concentrados de cobre y oro, precipitados o cátodos de cobre.
 Su volumen de producción es menor a 50.000 TMF de cobre fino anual o equivalente.
 Las ventas anuales de cada empresa van de los 5 a los US$ 40 millones anuales.
 Su desarrollo se ha fundado en la venta de sus productos a Enami. Aquellas que se han independizado, tuvieron al menos 5 años seguidos, como única alternativa de comercialización de sus productos a la Enami.

Contrariamente a lo que se afirma, la producción de la Mediana Minería unida a la de la Pequeña minería, ha tenido un crecimiento sostenido en el largo plazo. En efecto, en la década de los setenta, la producción total anual llegaba a las 50 mil toneladas de cobre fino anual; en los ochenta a 85 mil y en los 90 a las 248 mil toneladas de cobre fino anual. Es decir, el crecimiento promedio anual en treinta años ha sido de 8 % anual.

Un dato importante de destacar es que en 1990, la producción de los 1.600 pequeños mineros era de 50 mil toneladas de cobre fino anual. En el año recién pasado, el número de productores fue de 445 y su producción alcanzó las 33 mil toneladas de cobre fino. Estas cifras muestran un claro aumento de la productividad de este sector.

El valor promedio de los metales de cobre, oro y plata producidos por los medianos y pequeños productores en los últimos cinco años es de 580 millones de dólares anuales.

Esta cifra se compara muy favorablemente con otros sectores exportadores. Según lo publicado por el Banco Central, en el mismo período, las exportaciones de hierro, fueron de US$ 120 millones anuales; de salitre y yodo de US$ 180 millones anuales; harina de pescado US$ 420 millones anuales.

Estamos seguros que la opinión pública en general, y muchas autoridades de gobierno en particular están convencidas que las últimas tres industrias mencionadas han sido más relevantes del punto de vista económico que la Mediana y Pequeña Minería.

La Mediana Minería genera empleos de buena calificación, especialmente en la zona norte. Estos empleos tienen un alto valor para el desarrollo del país considerando que fortalece el poblamiento de zonas aisladas, con gran escasez de empleos alternativos en otros sectores productivos. El empleo directo de las Medianas Empresas es del orden de 5.400 personas, cifra equivalente a la generada por varios megaproyectos mineros.

Las estimaciones existentes respecto a la Pequeña Minería van del orden de los 12 mil empleos directos en épocas de ciclo alto a del orden de 5.000 directos durante ciclos de baja.

Es común que se resalte siempre que los Grandes Productores de cobre tienen costos entre 40 y 50 çUS$/lb, infiriendo que los Medianos y Pequeños Productores tiene costos muchísimo más altos y que por lo tanto, el desarrollo minero del país debe hacerse a gran escala.

Sin embargo, este análisis es incompleto pues se están considerando solamente los costos directos o “cash cost”, faltando incorporar los costos de capital, que son especialmente elevados en el caso de los grandes proyectos.

Los costos de capital de los grandes productores pueden alcanzar hasta los 30 çUS$/lb, lo que hace que sus costos totales, que es lo relevante para el accionista puedan superar los 70 çUS$/lb.

La Mediana Minería en cambio, tiene costos promedio operacionales de alrededor de 64 çUS$/lb, pero su costo de capital, es inferior a los 12 çUS$/lb, lo que hace que su costo total esté en aproximadamente los 75 çUS$/lb, lo que la hace perfectamente comparable con los Grandes Productores.

Los costos promedio de la Pequeña Minería están entre los 80 y 85 çUS$/lb. Su principal ventaja es la ley de sus minerales y el casi nulo costo de capital. Una prueba de lo anterior es que en los últimos años, en que se ha mantenido una tarifa de sustentación –vía crédito- que varía entre 77,5 çUS$/lb y 85 çUS$/lb, los pequeños mineros se han mantenido en producción e incluso ha aumentado su número.

En lo que sí los Grandes Productores tienen ventaja, es que cuando los precios son menores que sus costos totales, tienen mayor capacidad de resistencia, al tener mayor margen con su costo operacional y pueden refinanciar las diferencias del costo del capital que no alcanzan a cubrir.

Los expertos de los mercados del cobre señalan que los precios en el largo plazo, estarán por sobre los 90 çUS$/lb, por lo que, con los antecedentes expuestos precedentemente, podemos afirmar que la Mediana y Pequeña Minería son absolutamente viables en el largo plazo.

No obstante, su vulnerabilidad en ciclos de precios extremadamente bajos como los actuales, es necesario contar con mecanismos -de mercado- que permitan atenuar sus efectos.

Esperamos que la modernización del mercado de capitales, unido a la apertura al capital de riesgo, permitan ampliar el acceso financiero para este sector, ya que las posibilidades de inversión en buenos proyectos, exigen recursos siempre superiores a los disponibles por las empresas.

Por último, cabe señalar que existen numerosos yacimientos de gran interés para la Mediana y Pequeña Minería, en manos de grandes empresas públicas y privadas, que no muestran interés en ellos por no ser parte de su perfil de negocios. Es necesario poner estos yacimientos en el mercado, para crear valor y lograr favorecer un crecimiento armónico y con igualdad de oportunidades para todos los subsectores que integran la minería nacional.

Alberto Salas Muñoz

Ingeniero Civil de Minas. Gerente General de la Sociedad Nacional de Minería.

areaminera.com Chile - [ 09 | 02 | 2002 - 20 : 35 ]

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