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A lo largo de estas columnas hemos enfatizado lo que nos parece más interesante del negocio minero: la variabilidad de sus características y parámetros, la fluctuación de sus procesos y resultados, y la alta volatilidad de sus precios y penalidades. Hemos visto en estas incertidumbres, el tremendo potencial de estos negocios. Potencial que se requiere identificarlo para asegurar sus premios y para mitigar sus vulnerabilidades. Esta identificación no es tarea fácil ni trivial. Se requiere conocimiento de las diversas áreas de la ingeniería de recursos y reservas así como en la de la explotación de minas y área de procesos, se requieren fondos para el financiamiento de estas actividades, se requiere tiempo para su desarrollo. Pero, quizás, lo más importante de todo es que se requiere una cierta actitud para entender, responder, y administrar esas incertidumbres y riesgos.
EL RECURSO Y LA RESERVA
Hemos señalado, en esta columna, que los tiempos no están ya para estimar promedios ni tendencias. Ni tampoco para optimizar económicamente el negocio en base a esos promedios. Lo que necesitamos hoy día es todo lo contrario: son instrumentos y criterios para caracterizar, discriminar, y optimizar los parámetros del recurso, primero, para muy posteriormente estimar los beneficios y resultados del negocio.
La etapa de caracterización, discriminación, y optimización del recurso juega un rol muy especial ya que ella nos permite, a su término, contar con un porfolio de unidades mineralizadas, en esencia de activos tonelaje-leyes, los cuales requieren ser administrados de la manera más eficiente.
EL PLAN MINERO
Sobre la base de este porfolio de unidades mineralizadas, es decir, de la reserva, caracterizada por sus diversos activos y analizada en base a diferentes escenarios productivos, el plan minero viene a constituirse en el plan de negocios de la Empresa. Los escenarios seleccionados así como los escenarios alternativos que, eventualmente, se gatillan para reemplazar escenarios de contingencia, son definidos y valorizados. Un plan minero siempre debe contar con un criterio de cobertura a fin de enfrentar situaciones imprevisibles. Sean estas de carácter técnico o financiero. Esa es la función de los escenarios alternativos. De ahí que las flexibilidades sean tan importantes y tengan asociado un costo. Sin embargo, en el largo plazo, este costo es insignificante en comparación a los beneficios que el puede generar.
LA ADMINISTRACIÓN DEL RIESGO EN EL NEGOCIO MINERO
La última columna versó sobre las opciones reales y su aplicación a la valorización del negocio minero. La pregunta que se me ha hecho es ¿cuando resulta interesante aplicar esta herramienta al análisis de nuestro negocio?. La aplicación de esta herramienta a proyectos resulta de interés bajo tres condiciones: la primera es que el negocio esté efectivamente afecto a incertidumbres-de precios, leyes, u otros parámetros; la segunda es que el proyecto disponga de flexibilidades -posibilidades de postergarse, expandirse, contraerse, reconfigurarse, o de operar bajo otros escenarios; la tercera es que exista la posibilidad de una agregación de valor al negocio, es decir la posibilidad de un VAN incremental.
El avance que ha tenido el área de las finanzas resulta hoy un gran aliado para abordar los aspectos económicos de la minería extractiva, en particular, en lo que dice relación con las técnicas para la administración del riesgo.
NUEVAS TENDENCIAS PARA LA GESTIÓN DEL NEGOCIO MINERO
La situación de la industria es tal que muchos aspectos operacionales - productivos específicos requieren ser revisados a profundidad a la luz de los avances y tendencias en las áreas de la gestión de proyectos, la tecnología, las finanzas, el aseguramiento de la calidad de los procesos, el mejoramiento continuo, las auditorías técnicas, y la administración del riesgo. Hoy día, la minería es un crisol de actividades donde se funden una serie de áreas del conocimiento. Esta realidad está impactando cada día los megaproyectos, el financiamiento y gestión de estos, y la agregación de valor a la industria.
El desafío de los profesionales mineros es lograr articular estas actividades de modo que la cadena de valor del negocio se optimize al máximo. Este, en conjunción con los esfuerzos por perfeccionar las tecnologías y aumentar el uso, demanda, y comercialización de los metales, será la manera de servir mejor a la industria.
Por Edmundo Tulcanaza
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EDMUNDO TULCANAZA
Ingeniero Civil de Minas. Egresado de la Universidad de Chile. Con estudios de especialización en Francia en la Escuela de Minas de Paris, y en la SEMA, comenzó su carrera profesional en la Empresa Minera Mantos Mantos y en la Empresa Nacional de Minería (ENAMI). Posteriormente, como especialista de la Organización de Estados Americanos (OEA), realizó consultorías para Minero-Perú, Centromin, Minas Buenaventura, y desarrolló actividades académicas en la Universidad Nacional de Ingeniería en Lima, Perú. En 1976 se radicó en los EEUU para continuar tareas de investigación en Harvard, Dpto. de Ciencias Geológicas, y prestar servicios a la compañía Cities Service en Tulsa, Oklahoma. Posteriormente, y por más de una década, estuvo trabajando para DavyMcKee Corporation, en su Centro de Minerales y Metales, en San Francisco, California, empresa con la cual participó en proyectos en EEUU, China, Sud America, y Europa. A principios de los noventa regresó a Chile como consultor de varias empresas de ingeniería, entre ellas Pincock, Allen, & Holt, Fluor, Davy, y Bechtel así como consultor para BHP Ingeniería y las divisiones de CODELCO-Chile. En 1994 pasa a ocupar el cargo de Gerente de Planificación y Tecnología Minera de CODELCO-Chile, cargo que ocupa en la actualidad. Autor de dos libros: Técnicas Geoestadísticas para la Estimación de Yacimientos Mineros (1992) y el recientemente publicado Evaluación de Recursos y Negocios Mineros (2000) editado por el IIMCh.
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Edmundo Tulcanaza
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