Una de las principales características de nuestra sociedad chilena, es la increíble capacidad para olvidarse rápidamente de lo que prometemos, creemos y soñamos, y los mineros somos el mejor ejemplo de eso. ¿Quién hoy habla del cluster minero?, ¿No es o era relevante para el futuro del sector minero?. ¿Quién en Expomin, principal feria de proveedores mineros se preocupo del tema?.
Y esto algo tiene que ver con el título de la columna?. Probablemente con la primera lectura nada, pero si al leer de nuevo pensamos en 2 cosas: lo que hoy día se discute con el royalty o sus “sucedáneos”, y la “noble labor” de destinar millones y millones de dólares a Innovación Tecnológica en minería, creo hay bastantes cosas que relacionar, ya que si no poseemos las bases adecuadas para un correcto desarrollo de la Investigación e Innovación Tecnológica, el proceso de transferencia se podría transformar en un verdadero “cuello de botella”, los millones de dólares los veremos pasar y el cluster no pasaría de ser una “pomada”.
Por lo tanto, es interesante pensar en cómo debería ocurrir un proceso de transferencia tecnológica a la industria minera, considerando que su principal objetivo es “generar riqueza para el país mediante el aumento de competitividad de sus empresas por la vía del desarrollo tecnológico”.
Para iniciar la reflexión es importante hacerse la siguiente pregunta: ¿Están las Universidades preparadas para transferir tecnología a la Industria Minera?, ¿Deben estar preparadas?.
A mi juicio ambas preguntas tienen una respuesta negativa HOY, ya que es muy bien sabido por todos (no es un misterio) las innumerables burocracias e ineficiencias que son víctimas las Universidades, que no se alinean con la dinámica de una empresa. Además, las Universidades hacen generalmente investigación básica que es difícilmente adaptable a las necesidades específicas de una empresa, por lo que es necesario incorporar un desarrollo tecnológico previo.
Por lo tanto, considero relevante exista una instancia intermedia entre la Universidad y la Industria, algo así como un Instituto Tecnológico que tenga como misión fundamental “satisfacer las necesidades de innovación de la empresa”.
En tal sentido, las acciones de este Instituto Tecnológico serían 2:
1. Mantener una constante relación con la Universidad (Universidades) en lo que respecta a líneas de investigación y necesidades de la Industria, realización de proyectos comunes de investigación a objeto de mejorar el acceso a canales públicos de financiamiento (CORFO, CONICYT). Trabajar en forma conjunta lo relacionado a propiedad intelectual, patentes de invención, etc.
2. Generar un estrecho canal de comunicación con la empresa, tanto a nivel de aliado como de cliente, con acciones de marketing y ventas concreta, velando por satisfacer las necesidades de cada cliente, es decir, la Industria Minera.
En síntesis, creo esta figura generaría una interesante conexión entre Universidades con carreras mineras y la Industria, actuando como un catalizador de proyectos y generando sinergias entre los departamento de minería, metalurgia y geología. Las universidades dedicadas a Investigación Básica, el Instituto Tecnológico a Investigación Aplicada, Desarrollo Tecnológico y Transferencia, y la Industria Minera como fuente de Innovación.
Este modelo sin duda tiene desventajas, que para nuestro caso no son menores, ya que estaría focalizado en el mercado, sintiendo el Instituto Tecnológico los avatares de éste.
Para finalizar, creo conveniente poner al debate las siguientes preguntas
• Qué mercado objetivo nos interesa? ¿El nacional, regional o mundial?
• Si pensamos en un mercado nacional. ¿Están las Universidades preparadas para transferir tecnología en forma directa?
• ¿Desean las empresas mineras participar en proyectos de riesgo tecnológico?
• Si pensamos en un instituto o centro de transferencia tecnológica. ¿Este debe ser propio de cada Universidad o integral?. Personalmente a mi me gustaría mucho el CIMM en ese rol.
Por Ronald Guzmán Venegas
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