Hoy en día la Responsabilidad Social es uno de los temas que a nivel internacional encierra uno de los mayores desafíos para las empresas, los gobiernos y los distintos actores sociales. Tanto es así que la Organización Mundial de Estandarización (ISO) ya ha anunciado la preparación de una norma de gestión al respecto. Un país como Chile, que pretende posicionarse como líder en la región y alcanzar un status de desarrollo, no puede mantenerse ajeno a ello, y es necesario instalar el tema dentro de la discusión de las políticas y estrategias de crecimiento, tanto a nivel de las propias empresas como a nivel de país.
Es por esto que he querido hacer algunas reflexiones sobre este importante tema, con el objeto de alentar y enriquecer esta discusión.
Qué se entiende por Responsabilidad Social
Lo primero es dejar muy claro que Responsabilidad Social no es sinónimo de Caridad. Son muchas las empresas que debido a la presión ejercida por el entorno se esfuerzan por demostrar el cumplimiento de un rol social, donando algún bien o aportando regularmente recursos a distintas instituciones de ayuda social o a las comunidades donde se ubican. No obstante, la sola entrega de recursos sin sustento en una real estrategia de Responsabilidad Social puede ser muy contraproducente a los valores y objetivos buscados por ella. La creación de dependencia económica puede ser muy perjudicial en un plazo mayor. ¿Qué pasaría con la institución beneficiada si por cualquier motivo la empresa benefactora no puede seguir entregando su ayuda? ¿Dónde está el beneficio de donar un equipo u otro bien, si la institución o comunidad no cuenta con los conocimientos o los recursos suficientes para operarla y mantenerla como se debe?
Responsabilidad Social implica establecer una relación de desarrollo conjunto con todos los grupos de interés de la organización, ampliando los objetivos empresariales a componentes sociales y ambientales, promoviendo relaciones duraderas de beneficio mutuo con el entorno social en la cual la empresa realiza sus actividades y que van más allá de un mero cumplimiento de la legislación.
Por lo tanto la Responsabilidad Social pasa por un compromiso a largo plazo con el entorno de la organización y por un concepto de sustentabilidad del desarrollo, tanto de la empresa, como de la región, del país y del planeta.
Por qué implementar una gestión de Responsabilidad Social.
De los postulados anteriores resulta evidente que el establecimiento de un escenario de responsabilidad social efectivo, requiere un cambio cultural profundo por parte de todos los actores de la sociedad.
No obstante, en Chile, ya existen algunas experiencias bastante avanzadas al respecto, principalmente por parte de grandes compañías mineras, las que por la naturaleza y el volumen de sus operaciones, tienen un gran impacto económico, social y ambiental en las regiones y comunidades donde operan, viéndose al mismo tiempo sometidas a un mayor escrutinio público. Como ejemplo positivo puedo mencionar el trabajo de diversas fundaciones. (Fundación Minera Escondida, Fundación Minera Los Pelambres, etc.)
Sin embargo, la mayoría de las iniciativas de Responsabilidad Social en las empresas aún son generadas como respuesta a las diferentes obligaciones impuestas por el mercado, el gobierno o la comunidad (en búsqueda de una suerte de “Licencia Social para Operar”) y no por una convicción interna en el entendido que gestionar en forma estructurada e inteligente los temas de responsabilidad social puede ser vista como una gran oportunidad de generar valor al negocio mismo y a todas las partes interesadas.
Tal como lo mencioné hace un tiempo en el artículo “La Gestión Ambiental como herramienta para agregar valor al negocio” (http://www.areaminera.com/Contenidos/Opinion/44.act”), el hecho de que una gestión de este tipo sea vista como una obligación trae como consecuencia que estas iniciativas sean percibidas como un gasto y como una traba a la producción, pero si tenemos la suficiente visión y dejamos de lado los viejos paradigmas y nuestra natural tendencia “cortoplacista”, podemos reconocer variadas fuentes que se traducen finalmente en valor económico al implementar una gestión de Responsabilidad Social:
• En la relación con la comunidad
• En la relación con las autoridades
• En la productividad y en el clima laboral
Responsabilidad Social empieza por casa.
Otras de las reflexiones que quiero compartir, es sobre la equivocada y la vez muy arraigada idea, que la responsabilidad social de la empresa comienza de sus límites hacia afuera, y no se consideran aspectos de gestión interna como parte de la misma. Los niveles de sueldo de los trabajadores y contratistas, la preocupación por la calidad de vida, las condiciones de trabajo y la ergonomía, la comunicación interna, las relaciones laborales y sindicales, la capacitación y las oportunidades de desarrollo profesional, la integración de la familia, la no discriminación por sexo, raza y condición, todo esto dentro de la misma empresa, son aspectos muy importantes de la responsabilidad social.
Muchas veces no es necesario desembolsar grandes cantidades de dinero para hacer la diferencia, sino que se requiere creatividad y lo más importante: convicción.
Un ejemplo de esto podría ser en el caso de los campamentos de las grandes empresas mineras, las cuales cuentan con instalaciones de alto nivel de infraestructura, con buenos casinos, gimnasios y otras facilidades de gran calidad, pero la mayoría de las veces no se promueve adecuadamente un clima de esparcimiento, que garantice un buen descanso, que evite del stress generado por las largas jornadas de trabajo y el alto nivel de exigencia. Una buena gestión al respecto, diseñando los campamentos con un criterio más integral, respetando las horas de descanso, promoviendo actividades extra laborales, traerá como consecuencia un mejor clima laboral, un aumento de la productividad y un trabajo más seguro.
No se saca nada con exigir alto desempeño a los profesionales y trabajadores, si se le está entregando un clima laboral estresante y poco motivador. ¿Cuántas accidentes tiene como causa raíz la falta de descanso efectivo de las personas? ¿Cuánto dinero cuesta a las empresas el ausentismo por enfermedades mentales y físicas causadas por las condiciones de trabajo?
Rol de las Empresas
Como ya esbocé anteriormente, nos enfrentamos a una nueva forma de ver la actividad productiva, y como todo cambio estructural, requiere tiempo, esfuerzo, voluntad, visión, paciencia y una cuota importante de osadía. No basta con implementar una norma y conformarse con una certificación.
El establecer una “Cultura de Responsabilidad Social” es una aventura que debe ser abordada por la Sociedad en su conjunto, sin embargo, si visualizamos las ventajas asociadas, son las Empresas las llamadas a liderar este desafío.
A continuación hago mención de algunas prácticas que pueden ser desarrolladas con miras de establecer una efectiva Gestión de Responsabilidad Social en la empresa:
• Establecer una política de sustentabilidad o de responsabilidad social, códigos de conducta de negocios y otras declaraciones de principios éticos y que promuevan y reconozcan los derechos humanos.
• Incorporar variables sociales y ambientales en la planificación global de la empresa. Incorporar éstas en los diseños y las etapas tempranas de los proyectos.
• Implementar programas modernos de salud, seguridad y medioambiente.
• Preferir proveedores que cuenten con una gestión social y ambientalmente responsable.
• Analizar la jornada laboral promoviendo la eficiencia del trabajo y no la cantidad de horas. Establecer sistemas de turnos que consideren la dinámica familiar. Respetar los periodos de descanso.
• En la gestión de RRHH contemplar temas de orientación familiar, de diseño de ambientes de trabajo y de salud integral. Integrar a la gestión de la empresa otras disciplinas sociales como la psicología, la sociología, etc.
• Equilibrar los salarios para las mujeres.
• Promover un clima laboral franco, con información abierta, clara sin ambigüedades sobre la estabilidad laboral.
• Buscar que los sindicatos sean aliados estratégicos y no enemigos.
• Fomentar una comunicación efectiva tanto al interior de la empresa y como hacia el exterior. Crear instancias para que las partes interesadas puedan resolver los problemas en un diálogo franco y constructivo.
• Promover la capacitación del personal, enfocándose en la calidad de la educación y no en la cantidad.
• Crear instancias de participación de la familia.
• Buscar fórmulas para incorporar a personas minusválidas en puestos de trabajo en que puedan desempeñarse (la experiencia dice que su rendimiento es por lo general superior al de personas sin limitaciones físicas).
• Apoyar actividades deportivas y culturales en programas sistemáticos, con objetivos a largo plazo.
• Hacer extensión hacia la comunidad compartiendo conocimientos y no sólo ayuda monetaria.
• Apoyar los programas educativos y de investigación de colegios y universidades.
• Incentivar la participación de los trabajadores en proyectos de ayuda a la comunidad.
• Incentivar y apoyar programas de ayuda autosustentables para instituciones.
Estoy conciente que algunas de las medidas anteriormente expuestas no son fáciles de lograr y hoy pueden sonar incluso utópicas, pero creo que las empresas no pueden quedarse de brazos cruzados esperando a que otros empiecen o a que sea una exigencia legal. Hoy debemos sembrar la semilla y generar las condiciones para que este árbol, cuyos frutos nos benefician a todos, crezca sano y fuerte.
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José Antonio Valdivieso, es Ingeniero Civil en Minas de la Universidad de Santiago, desempeñándose como Consultor de Gestión Ambiental por más de tres años para Minera Escondida Ltda. y actualmente ejerce como Jefe de Proyectos de Areaminera.com.