La privatización de la compañía que gestiona la principal mina de cobre del mundo, Codelco, se ha convertido en noticia en los últimos días. El presidente de Chile, Ricardo Lagos, ha declarado que está conforme con la entrada de los fondos de pensiones locales en el capital de la compañía estatal. Mientras tanto, el presidente de Codelco, Juan Villarzú, que insisitía en la convenencia de privatizar el 20% de la compañía, ha rectificado su posición y se ha declarado abierto a otras posibilidades de financiación.
La férrea oposición de los sectores políticos y los resultados de una encuesta que revelan que el 95% de los chilenos está en contra de la entrada de empresas en el capital de Codelco han provocado el cambio de Villarzú. Entre las alternativas que contempla, está la posibilidad de reducir los recursos que Codelco entrega al Estado y nuevas asociaciones con empresas privadas.
Actualmente, la política de dividendos de Codelco obliga a entregar el 100% de sus beneficios a las arcas del Estado. Aunque Villarzú no ha cuantificado la disminución que desea en esas aportaciones, lo que sí ha recalcado es que ese ahorro sería un verdadero alivio para la compañía. En cuanto a la posible asociación con otras compañías, una opción que está amparada por los estatos de Codelco, podría materializarse con empresas productoras de maquinarias. En esta alianza, Codelco se beneficiaría de una inversión a cambio de dar una participación a las mencionadas compañías en los proyectos mineros.
Lo que no está permitido por los estatutos de Codelco es la apertura del capital de la compañía, ni a inversores privados, ni a los fondos de pensiones locales. A pesar de ello, el presidente Lagos sí ha planteado la posibilidad de que estas últimas adquieran una participación de la empresa estatal para ayudar a financiar los planes de inversión, que están valorados en más de 12.000 millones de dólares (9.780 millones de euros) hasta 2015.
Pero para este mismo propósito, Villarzú tenía otra propuesta: privatizar el 20% de la compañía. Una idea que ahora se ha descartado, pero que no ha acabado con el debate en torno a la financiación de Codelco.
Villarzú está muy preocupado por el estado financiero de la compañía, que arrastra una deuda de 3.500 millones de dólares (2.906 millones de euros). El propio presidente de la compañía ha advertido que esta situación es muy delicada, ya que podría poner en peligro los futuros planes de inversión e incluso podría repercutir en la clasificación de riesgo de la compañía, lo que también afectaría al rating de Chile.
Este asunto saltó al primer plano hace unas semanas, cuando Villarzú exigió a los candidatos presidenciales que presentaran sus propuestas sobre el futuro de Codelco. Las elecciones presidenciales se celebrarán dentro de tres meses. Pero en lo que llevamos de campaña, ninguno de los aspirantes a La Moneda se ha pronunciado sobre el tema.
Algo que inquieta al responsable de la cuprífera. El endeudamiento y el plan de inversiones que se intentan poner en marcha no se podrán sostener con la única estrategia que se ha seguido hasta el momento: la emisión de deuda. Un método que hasta ahora ha sido muy bien recibido en los mercados internacionales; muestra de ello es la emisión que se realizó hace unos días. Codelco colocó 500 millones de dólares a 30 años. Un lanzamiento que tuvo una demanda superior a 1.200 millones de dólares.
La expectación sobre el futuro de Codelco coincide con una nueva disposición que ha aprobado la Comisión de Hacienda del Senado y que prohíbe que los miembros del Gobierno tengan representación en las directivas de las empresas públicas. La nueva norma obligará al ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, a dejar su puesto en el consejo de dirección de la cuprífera estatal y al ministro de Minería, Nicolás Alfonso Dualto, a abandonar su cargo en la dirección de la Empresa Nacional de Minería (Enami) y la Empresa Nacional del Petróleo (Enap).
Una ley que no cuenta con el visto bueno del presidente Lagos, que ha solicitado a los senadores que revoquen la disposición y que aprueben que los ministros vuelvan a ocupar sus cargos al frente de estas empresas, ya que su trabajo permite agilizar la búsqueda de nuevas fuentes de financiación para las compañías estatales chilenas.
Más allá del debate sobre la financiación de Codelco, el presidente Lagos está dispuesto a explotar al máximo el sector minero del país y, con este objetivo, ya ha pensado en un plan que contempla la apertura de una Bolsa de Metales en Chile. Un mercado en el que las empresas productoras de cobre y otros minerales puedan conseguir la financiación que les falta para emprender nuevos proyectos. Además, el Gobierno de Lagos también busca atraer a las grandes empresas de maquinaria minera para que instalen sus fábricas en el país.
La pretensiones del mandatario para reactivar el sector minero se producen cuando el cobre protagoniza un momento extraordinario en los mercados internacionales. El precio del metal rojo está batiendo récords históricos. La última cifra valora cada libra de este mineral en más de 1,80 dólares (1,49 euros).