Esta semana escribe
Armando Valenzuela, Cochilco
Iniciativas Voluntarias en la Industria Minera

En los países ricos en recursos, como es el caso de Chile, la creación de riqueza mediante el desarrollo de recursos minerales es de importancia capital para el conjunto de la economía del país. Por esta razón el desarrollo de la industria minera, en un mundo que cada vez tiene más conciencia de los impactos medioambientales, es esencial para el bienestar y para el futuro de los países. De esta forma, la industria minera ha estado practicando una mejor gestión ambiental con el objeto que sus actividades causen el menor impacto posible en el medioambiente.

Dentro de estas prácticas ambientales destacan, los acuerdos voluntarios e iniciativas, que han sido usadas por la industria y gobiernos como una herramienta política junto con regulaciones para mejorar el rendimiento ambiental. Estas iniciativas incluyen directrices, compromisos individuales adquiridos por compañías para alcanzar objetivos ambientales, códigos de conductas adoptados unilateralmente en el ámbito nacional o internacional por asociaciones industriales sectoriales, o acuerdos sobre estándares de rendimiento ambiental entre un gobierno y una compañía, grupo de compañías o un sector industrial.

Diversos organismos internacionales han producido una gran variedad de documentos, tales como los organismos especializados de Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Consejo Internacional de Metales y del Medioambiente, el Instituto del Oro, entre otros. Estas iniciativas son pertinentes a la gestión del medioambiente dentro del sector minero tanto en los países industrializados como en los que se encuentran en proceso de desarrollo. Entre los principales documentos, destacan:

 Norma ISO 14000, International Organization for Standarization (ISO)
 Responsible Care, International Council of Chemical Associations, 1985.
 Aspectos Medioambientales de la Extracción de Minerales de Metales No Ferrosos Seleccionados (Cu, Ni, Pb, Zn, Au) – Una Guía Técnica, PNUMA, 1991.
 Directrices de Berlín, Naciones Unidas, 1991
 Directrices para la Protección del Medio Ambiente, Naciones Unidas, 1993.
 Normas Industriales sobre Rendimiento Ambiental, Salud y Seguridad, Instituto del Oro, 1996
 Carta de Principios Fundamentales, que comprende Principios de Desarrollo Sustentable, Administración Ambiental, de Responsabilidad con la Comunidad, entre otros, ICME (actual ICMM).
 Voluntary Industry Codes of Conduct for the Environment, PNUMA, 1998.
 Pollution Prevention and Abatement Handbook, Banco Mundial, 1998
 Environmental Guidelines for Mining Operations, revisión de las Directrices de Berlín, 1999.
 Programa APELL para Minería (Conciencia y Preparación para Casos de Emergencia en el Ámbito Local), PNUMA, 2001

El Aporte Internacional

Específicamente, en la industria del oro, el desarrollo de un código voluntario para el manejo del cianuro:
Código Para el Manejo del Cianuro: Elaboración, Transporte y Uso del Cianuro en la Producción de Oro, permitirá establecer principios y prácticas en todas las áreas claves del manejo, almacenamiento, uso y eliminación de este elemento, y abordará la reducción de riesgo en todas las etapas del uso del cianuro, así como respuestas a emergencias. Esta iniciativa permitirá dar respuestas a la comunidad, y será además una importante fuente de información científica, ya que las compañías que lo suscriban deberán informar sus resultados. De este modo, esta iniciativa voluntaria puede convertirse en una barrera comercial para muchas compañías que realizan una mala gestión ambiental, ya que, por ejemplo, los productores de cianuro no podrán vender el producto a menos que firmen este código, y habrá bancos que probablemente no prestarán dinero, a menos que las compañías sean signatarias. Sin embargo, finalmente, esta iniciativa permitirá mejorar el rendimiento ambiental de la industria del oro.

Otro aporte importante, es el Código de la Industria de Minerales Australiana para la Gestión Ambiental, el cual también es voluntario, y puede ser aplicado por las compañías dondequiera que ellas operen, en Australia o el extranjero. Una importante característica, es que el código no entrega detalles de cómo las compañías implementarán el código, entregando flexibilidad en la aplicación de los patrones de mejoramiento de la gestión ambiental. Las compañías sólo se comprometen a generar informes medioambientales públicos anuales, así como auditar su rendimiento en la implementación del código.

Una importante herramienta para implementar el código es el Programa de Mejores Prácticas de Gestión Ambiental que incluye ejemplos de las mejores prácticas de gestión ambiental de algunas compañías de la industria minera Australiana, en temas tales como: manejo del cianuro, drenaje ácido, uso eficiente del agua, sitios contaminados y rehabilitación, etc.

Canadá también ha estado a la vanguardia en el desarrollo de directrices e iniciativas voluntarias, donde destacan:

 Guía para la Gestión de los Tranques de Relaves, Asociación Minera de Canadá, 1998
 Inventario de las Prácticas la Industria Minera para Conservar Fauna y el Hábitat en Canadá, Natural Resources Canada (NRCan), en cooperación con el Departamento de Estudios del Medioambiente y los Recursos de la Universidad de Waterloo.
 Guía de Mejores Prácticas Para la Exploración Minera, PDAC, 2000.
 Guía Para la Entrega de Informes Técnicos con Información de Exploración Minera, PDAC, 2000.

Otra iniciativa interesante es la Excelencia Ambiental en Exploración (E3), la cual fue lanzada en agosto de 2001 por PDAC, y tiene como objetivo asegurar las mejores prácticas de manejo ambiental en la exploración minera a través del mundo.

En los acuerdos voluntarios destaca el programa ARET (Reducción y Eliminación Acelerada de Tóxicos) de las compañías mineras Canadienses para reducir las descargas de sustancias específicas al aire, agua y suelo, por ejemplo, arsénico, cadmio, cobre, plomo, mercurio y zinc. Por ejemplo, las emisiones señaladas a ARET por el sector de la minería y fundiciones en 1998 alcanzaron 2.112 ton, esto representa una reducción de 5.824 ton o 73% del nivel del año base 1993.

Iniciativas Nacionales

En la industria minera nacional, con el ingreso de una gran cantidad de empresas extranjeras en la década de los 90, sumado a los aportes de Codelco en la última década, las prácticas y políticas en materia ambiental se convirtieron en un factor clave de la gestión corporativa de éstas. La industria fue pionera en el funcionamiento de un sistema voluntario de Evaluación de Impacto Ambiental, el que se aplicó a numerosos proyectos mineros, y las compañías comenzaron a publicar sus logros ambientales a través de informes anuales.

Además, Chile ha suscrito una gran cantidad de convenios ambientales internacionales, y en consecuencia la presión internacional por avanzar en el terreno ambiental es cada día mayor. Otro importante aporte son los procesos de certificación a las normas ISO 14000, que permitirá a las empresas mineras cumplir de mejor forma las exigencias ambientales del comercio internacional.

Por otra parte, la formación de Fundaciones Corporativas (por ejemplo, Fundación Escondida) puede jugar un papel importante en el desarrollo local de las comunidades vecinas a las operaciones mineras, aportando al desarrollo del capital social que se genera al alero de las grandes inversiones en este sector.

Finalmente, un paso importante en la elaboración de iniciativas voluntarias en Chile es el Acuerdo Marco de Producción Limpia: Sector Gran Minería firmado por el Consejo Minero A.G. y los organismos públicos con competencia ambiental coordinados por la Subsecretaría de Minería, que tiene por objetivo promover el mejoramiento de la productividad del sector minero, incentivar las prácticas de producción limpia y prevención de la contaminación en áreas de interés mutuo, como son: la generación de aguas ácidas, el cierre de faenas mineras, el uso eficiente del agua y la energía, y la gestión de los residuos líquidos y sólidos.

Esta iniciativa ha sido una invitación a focalizar los esfuerzos públicos y privados en aspectos de preocupación compartida para el sector minero. En esta perspectiva, el Acuerdo Marco constituye una nueva forma de abordar la gestión ambiental en Chile, donde tanto la industria minera como el sector público fortalecen sus mecanismos de coordinación y enfrentan la temática ambiental dentro del concepto de desarrollo sostenible.

Este acuerdo debería contribuir a mejorar en forma sustancial el conocimiento y la información existente en Chile sobre la materia, y así mejorar la eficiencia del uso de recursos tales como el agua y la energía, por medio de la elaboración de manuales de buenas prácticas.

Armando Valenzuela Jara. Unidad de Asuntos Internacionales y Medio Ambientales Comisión Chilena del Cobre
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areaminera.com Chile - [ 14 | 12 | 2001 - 20 : 42 ]

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