El potencial de desarrollo económico del territorio nacional comprendido entre la Primera y la Sexta Región, está indisolublemente ligado al quehacer de la minería. El desarrollo de esta industria ha estado conducido principalmente por la minería de gran escala, en la cual participan CODELCO y el sector privado, que opera fundamentalmente con inversión extranjera. La minería de menor escala está representada por un empresariado nacional formal y autosustentable, como es la mediana minería productora de concentrados y precipitados y un sector de pequeños mineros, productores de minerales, a escala muy reducida.
La Pequeña y Mediana Minería nacional representa un sector productivo que ofrece oportunidades importantes de desarrollo económico, debido a la existencia de un potencial geológico que sólo puede ser explotado económicamente a esta escala y a la reinversión de estos recursos en las economías regionales. La Pequeña y Mediana Minería genera empleo directo e indirecto (15 mil trabajadores) en zonas geográficas con escasas alternativas laborales; asimismo, la producción del sector crece alrededor de un 8% anual, a pesar de las características cíclicas del mercado del cobre y exhibe paulatinamente costos más competitivos.
Estos elementos ponen en evidencia la potencialidad económica y social que ofrece el desarrollo de este sector productivo y justifican la necesidad de consensuar una Política Pública de Fomento para la pequeña minería, que genere condiciones estructurales de largo plazo para su desarrollo competitivo.
La elaboración y diseño de esta política pública, por parte del Ministerio de Minería, junto a la Empresa Nacional de Minería, ENAMI, como instrumento responsable de su aplicación, fue precisamente el mandato del Gobierno del Presidente Ricardo Lagos a las autoridades y a la Administración de ENAMI durante el año 2000.
Esto, se ha materializado en la elaboración de una propuesta de desarrollo para el sector de la pequeña minería, que tiene como principal característica recoger los criterios y los puntos de vista de todos los actores concernidos; autoridades sectoriales, productores mineros y sus organizaciones gremiales representativas, trabajadores; sectores políticos y parlamentarios, teniendo como objetivo central establecer señales claras y de mediano y largo plazo que permitan a los productores sustentar sus decisiones de inversión y dimensionar su producción.
El objetivo de la Política Pública de Fomento es posibilitar el acceso al mercado de metales refinados a los productores mineros de pequeña y mediana escala, potenciando una actividad económica sustentable.
Lo anterior requiere subsanar los principales factores que afectan al desarrollo y competitividad de esta actividad, como son: la falta de acceso del sector a financiamiento del mercado financiero formal; el escaso conocimiento de reservas demostradas, que impacta en la eficiencia de la explotación y en el horizonte de planificación; la ausencia de economías de escala, situación que impacta en los costos de transporte, de comercialización y de aprovisionamiento de insumos de producción; y la escasa oferta de tecnología acorde a la escala de producción.
Teniendo en consideración los elementos mencionados, las principales acciones de fomento para la pequeña minería contemplan:
* Disminuir el riesgo del negocio minero mediante el apoyo al reconocimiento de reservas, en tanto constituyen la base de cualquier negocio minero.
* Posibilitar el acceso a crédito para la entrada en operación de proyectos mineros sustentables, a los precios de mercado vigentes.
* Mejorar la productividad del sector a través de la incorporación de tecnología y asistencia técnica.
* Promover la integración hacia productos de mayor valor agregado de la pequeña minería.
* Promover la asociatividad en pequeña minería para lograr economías en el abastecimiento de insumos de producción y en la obtención de productos de mayor valor agregado.
* Asegurar el acceso a mercado a los productores mineros de pequeña escala.
* Atenuar los ciclos de bajos precios, mediante el establecimiento de mecanismos de sustentación.
* Incorporar el concepto de la calidad en las operaciones de Pequeña Minería.
* Brindar acceso a Propiedad Minera y Estudios Tecnológicos de ENAMI.
* Otorgar apoyo y capacitación en gestión ambiental y seguridad minera.
Para los Pequeños productores contar con una Política de Estado que genere condiciones estructurales de largo plazo para elevar la productividad y alcanzar un desarrollo más competitivo de su labor, no es sólo un beneficio en materia económica y productiva, es también una señal de confianza en sus capacidades y de respaldo a la labor que han realizado por años, siendo uno de los pilares fundamentales de las economías de localidades del norte del país, que no cuentan hasta hoy con alternativas productivas que desarrollar.
Con esta política se busca dar el impulso definitivo que requiere el sector para alcanzar un desarrollo sustentable, en armonía con el medio ambiente y acorde con las exigencias que día a día impone el mercado. Por lo mismo, se ha estructurado de manera tal que deja atrás el concepto paternalista con que se ha asociado el fomento y entrega a los pequeños y medianos empresarios mineros la responsabilidad de avalar con su capacidad emprendedora, su innovación y creatividad, su productividad y cumplimiento de compromisos financieros, la eficiente asignación de recursos para el fomento.
Ello se facilita por el hecho de que la política propuesta permite una evaluación transparente y eficaz de las acciones emprendidas, de modo de dar claridad respecto del impacto de cada una de las herramientas utilizadas, lo que se podrá medir y cuantificar a través de indicadores y evaluaciones de desempeño y de impacto en el sector. Así, no sólo se afianzará el carácter empresarial de la actividad sino que se despejarán las constantes dudas que han existido en torno a su capacidad de gestión y de respuesta frente al apoyo prestado a través del fomento.
Todo esto redundará en transparentar la asignación de recursos y lo más importante en dignificar esta actividad y entregar un reconocimiento a los esfuerzos realizados por los pequeños empresarios mineros, por mantener vivo el sector y aportar riqueza para los pueblos y ciudades del norte de nuestro país.