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Luis Olcay, SIGA Consultores
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El Monitoreo Ambiental y su Validación en la Empresa Minera
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El inicio de un proyecto minero actualmente en gran parte de los países requiere necesariamente el desarrollo de una evaluación de impacto ambiental, la cual tiene por objetivo principal analizar el impacto ambiental de un proyecto en su fase de ingeniería, de forma de incorporar las medidas de mitigación necesarias para que el proyecto cumpla con la normativa ambiental requerida. Sin embargo, dicha evaluación se fundamenta principalmente en diversos supuestos que permiten modelar la situación con proyecto, lo cual se hace fundamental a medida que el proyecto se materializa si aquellos supuestos se verifican, esta verificación por lo general se concreta a través de un plan de monitoreo que es entregado a la autoridad ambiental.
El capítulo de estudio de línea de base de la evaluación ambiental, representa la situación sin proyecto de forma de verificar posteriormente la variación de aquellos indicadores ambientales relevantes del proyecto con respecto al tiempo, por ello la relevancia para la empresa de desarrollar adecuados estudios de línea de base que permitan tener un respaldo de la situación base. Cabe destacar que el estudio de línea de base no puede extenderse latamente en estudios de antecedentes ambientales del área de influencia en aspectos no relevantes para el proyecto, ya que finalmente se tendrá una perdida de recursos tanto en su desarrollo como para su revisión, pudiendo incluso generar problemas con la autoridad ambiental al no centrarse en los aspectos relevantes.
La selección de los elementos a incorporara en un estudio de línea de base depende principalmente de las características de la localización del proyecto y de aquellas singularidades del proyecto minero, sin perjuicio de lo anterior las variables comúnmente estudiadas son las siguientes:
Clima: precipitaciones, temperatura, velocidad viento, humedad relativa, presión atmosférica, radiación solar, evaporación, etc.
Aire: material particulado respirable, SO2 (fundiciones), etc.
Agua superficial y subterránea: Calidad (pH, SS, SD, metales pesados, sales, etc.), cantidad (caudal), propiedades hidrogeológicas acuífero, etc.
Ruido y vibraciones: nivel de ruido base y sistema comparativo de registros gráficos (vibraciones)
Geología y geomorfología: tipo de zonas, depósitos geológicos, fallas, relieve, composición formaciones, riesgos, etc.
Suelo: tipo de suelo, uso, características físicas y químicas, etc.
Flora & Fauna: fauna silvestre, poblaciones estables, fragilidad, listado especies presentes, descripción cubierta vegetal, densidad vegetación, etc.
Paisaje: características únicas, fragilidad, visibilidad, número visitas, etc.
Aspectos socioeconómicos y cultural: presencia de poblados indígenas, sitios de interes cultural, festividades religiosas, población, nivel de ingresos, infraestructura, industrias relevantes, etc.
Arqueología: identificación de asentamientos, hallazgos de elementos relevantes
Medio ambiente marino: uso actual, oceanografía, biología marina.
Finalizada la evaluación ambiental por lo general se elabora un programa de monitoreo para las diversas fases del proyecto (construcción, operación y cierre), el cual es conocido y validado por la autoridad, haciéndose la empresa responsable de la entrega de dicha información en reportes mensuales, semestrales, u otros dependiendo del componente ambiental que se trate.
La responsabilidad de la entrega y validación de los resultados parciales de los planes de monitoreo es de la empresa minera, específicamente la asume generalmente el departamento de medio ambiente, el cual contrata el servicio a empresas especializadas en monitoreos ambientaesl. Sin embargo en la práctica, dicha situación a presentado diversos inconvenientes para la empresa minera y autoridad, dado que no es poco frecuente encontrar informes de monitoreo ambiental con algunos problemas, lo cual puede generar desconfianza de la autoridad con la empresa minera, perdiéndose la confianza obtenida en el tiempo.
Por ello actualmente es recomendable la utilización de asesores expertos, que cuenten con experiencia en la materia y sean reconocidos por la autoridad, que permitan verificar permanentemente la calidad de los datos que se entreguen, como también verifiquen los diversos protocolos de calidad que la empresa de monitoreo debe implementar. Por otra parte la incorporación de un asesor externo, en la relación empresa minera y empresa monitora, permite crear la figura de un “contralor externo” que verifica la calidad de los datos, la cual es bien vista por la autoridad ambiental. Este esquema permite optimizar los recursos para la empresa minera, dado que actualmente los departamentos de medio ambiente tienen diversas responsabilidades como la implementación y verificación del sistema de gestión ambiental, capacitación, participación en nuevos proyectos de la empresa, comunicaciones con la autoridad y ciudadanía, etc., dejando menor tiempo para la validación de los monitoreos ambientales.
El asesor experto también debe hacerse cargo del análisis e interpretación de los datos de monitoreo integrándolos y analizándolos en el largo plazo, de forma de anticiparse a posibles eventos ambientales. Por otra parte debe verificar permanentemente la validez del programa de monitoreo inicial, dado que en función de los datos obtenidos, se puede concluir que ciertas indicadores ambientales no se requieren monitorerar ya que las variables han sido estables en el tiempo, o también alargar la frecuencia de monitoreo, concentrando los recursos en aquellas variables de monitoreo que si son relevantes para el proyecto.
Finalmente, se puede señalar que el esquema de utilización de asesores externos para el control de los planes de monitoreo representa un gran aporte de valor para la empresa minera, validando permanentemente los datos generados, evitando malos entendidos con la autoridad y terceros ante erradas interpretaciones, salvaguardando la imagen corporativa de la empresa minera.
Por Luis A. Olcay
Envie su comentario al Columnista: laolcay@siga.cl
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Luis Alberto Olcay Cárdenas
Ingeniero Civil, U. de Chile, MSc en Administración de Empresas y Medio Ambiente U. de Londres, DIC, Diplomado en Tecnologías Ambientales en Imperial College. En el ejercicio de su profesión ha asesorado a importantes empresas nacionales, e internacionales como también organismos públicos y privados principalmente en el área de Gestión Ambiental e Ingeniería Civil. Se destaca su participación como asesor en gestión ambiental del Ministerio de Minería de Chile durante 1993-1998, a participado como relator y profesor en diversas conferencias y cursos internacionales y nacionales en temas como: gestión ambiental en la empresa, producción limpia, desarrollo sustentable, evaluación ambiental, auditorias ambientales, sistemas de gestión ambiental, planes de cierre mineros, calidad ambienta, instrumentos de gestión ambiental, normas ISO 14000, instrumentos de control ambiental, manejo de residuos sólidos, etc.
Actualmente se desempeña como Socio-Director de la Empresa SIGA Consultores Ltda., actuando como el responsable de las áreas de operación y desarrollo de la empresa. En el área académica actualmente es profesor de la cátedra “Gestión Ambiental en la Empresa” del Departamento de Ingeniería Civil Industrial de la U. de Chile.
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