El caso de la minera Disputada de las Condes, cuya propiedad pasó a manos de Exxon Mobil en 1978 - luego que se lo comprara a ENAMI, en una cifra inferior a los 100 millones de dólares -, y que salvo la excepción de un año ha declarado sistemáticamente pérdidas, con el consiguiente no pago de los correspondientes impuestos al fisco, ha vuelto a poner en el tapete de la discusión el tema del tratamiento tributario de que son objeto las grandes empresas mineras privadas.
Resulta poco consistente y extraño que Disputada se valorice en el mercado por más de 1.300 millones de dólares -cifra ventilada por la prensa-, puesto que siempre, o en la mayoría de los casos haya arrojado pérdidas. A mi entender, una empresa que sistemáticamente tiene pérdidas para los dueños, no puede al mismo tiempo tener tan alta valoración económica. Algo huele mal en Dinamarca.
Todo parece indicar que Disputada se ha valido de todos los resquicios legales que permite la legislación tributaria para eludir el pago de impuestos por concepto de retiros de utilidades. Sería francamente inexcusable que el Estado de Chile no reparara esta situación, que resulta a todas luces injusta y contraria a los intereses del dueño de este recurso natural no renovable. Este tema es clave corregirlo y así prevenir el uso de argucias legales, para escamotearle al Estado de Chile un justo pago por un bien que está en el subsuelo patrio, que Constitucionalmente le pertenece a todos los chilenos, y que se entrega a la explotación de inversionistas privados vía la norma de la concesión plena.
La Federación de Trabajadores del Cobre y el suscrito en particular, han venido señalando desde hace varios años la necesidad de revisar el tratamiento tributario a la inversión extranjera en minería. Nuestra última iniciativa en este plano fue una conversación con los máximos dirigentes de la UDI, a quienes les manifestamos nuestro categórico rechazo a sus propuestas privatizadoras de Codelco, vía capitalismo popular, al mismo tiempo que los emplazamos a probar en los hechos su nueva vocación de partido popular, planteándole los siguientes puntos:
§ Fortalecer la sindicalización de los trabajadores y mejorar sus condiciones de negociación con el fin de mejorar sus salarios y condiciones de vida. La pobreza no se derrota con el chorreo de los ricos, sino que con una mejor educación para todos y trabajos decentes, tal como lo postula la OIT.
§ Enfrentar el tema de los impuestos de las grandes mineras privadas, revisando el D.L. 600 sobre inversión extranjera y el Código de Minería.
Hemos sido testigos los últimos días que algunos parlamentarios de la UDI han recogido el guante y han planteado la necesidad de revisar el tema tributario. Me parece muy bueno que así sea y que se sumen a los planteamientos que ha venido sosteniendo públicamente el Partido Socialista en esta materia. Sería un beneficio para el país que, tanto el Gobierno, como la oposición llegaran a un acuerdo sobre un mejoramiento substantivo del actual régimen tributario que afecta a las grandes empresas mineras. No olvidemos que la Nacionalización del Cobre, que fue una medida bastante más radical, y la principal iniciativa económica del Presidente Allende, contó con el apoyo unánime de todos los sectores del país representados en el Congreso Nacional.
Hoy a la luz de hechos y antecedentes concretos, es posible comparar los beneficios que ha reportado para el país la Nacionalización del Cobre con los resultados de la inversión extranjera amparados en el DL 600 o del capítulo XIX de las Normas del Banco Central de Chile y en la ilegítima y antidemocrática norma de la Concesión Plena aprobada por el régimen militar en 1982.
Pimer objetivo de cualquier política minera con sentido nacional es la maximización de los recursos monetarios para el fisco. El resultado es que Codelco aporta casi nueve veces más al que realiza la tributación minera privada. Como bien ha planteado el Director de Codelco y académico de la Universidad de Chile, don Patricio Meller quien realizó este análisis comparativo entre Codelco y la Minería Privada (grande y mediana), considerando el promedio anual 1994-2000, “¿Sería conveniente cambiar un negocio que genera 30 ctvos./lb por otro que sólo da 3,5 ctvos/lb?. Habría que ser irracional para hacerlo.”
Segundo objetivo, incorporación de mayor valor agregado de las exportaciones mineras. Aquí nuevamente el resultado es desastroso para la gran minería privada extranjera. Mientras Codelco y la pequeña y mediana minería nacional funden y refinan el equivalente a toda su producción de cobre en las instalaciones de Codelco y ENAMI respectivamente, la gran minería privada exporta más de la mitad de sus embarques al exterior en condición de concentrados. Una cifra superior al millón y medio de toneladas de cobre fino contenido. Una vez más, el encargado de buscar una alternativa es la gran empresa de Chile, Codelco, que hoy por hoy, es el gran promotor de una nueva fundición y refinería en Mejillones para procesar estos concentrados procedentes de la minería privada, con el fin de incorporar mayor valor agregado en Chile a las exportaciones de cobre.
Innovación y desarrollo tecnológico, promoción y defensas de los mercados, resultados de los programas inversionales, respeto y protección al medio ambiente, relación con las comunidades, calidad de los empleos, relación empresa-trabajadores, inversión en capacitación, fabricación de bienes de capital para la minería, participación de la ingeniería nacional y de proveedores instalados en Chile, desarrollo de polos regionales o cluster minero. En todos estos temas Codelco está a la vanguardia, y es de lejos la empresa que tiene un compromiso ético real con un modelo de desarrollo nacional sustentable y de largo plazo para el país. Sus resultados lo avalan, y en todos estas temáticas exhibe mejores logros y políticas más visioneras y eficaces que sus competidores privados.
No habrá llegado la hora de cambiar el paradigma y las anteojeras ideológicas de quienes plantean que la empresa estatal es ineficiente por definición y se lamentan de cuánto es lo que pierde Chile porque Codelco y otras empresas estatales igualmente eficientes y/o estratégicas se mantienen en manos estatales. Ello, si consideramos como contrapartida que de 47 empresas mineras privadas, 44 declaran pérdidas, tal cual lo ha informado el Senador Lavanderos. Pareciera ser que la situación es a la inversa y que los ineficientes son los privados. Como no soy dogmático, no voy a caer en el planteamiento de estatización de estas empresas, pero si quiero decir con mucha fuerza que Codelco debe continuar desarrollándose en manos 100% estatales, tal como lo señala el Proyecto Común de Empresa. Por lo tanto, no tiene ninguna justificación ni técnica ni menos ética privatizar Codelco, vía capitalismo popular u otro mecanismo, ya que en el pasado reciente sólo sirvieron para hacer multimillonarios a destacados militantes de la UDI como el Sr. Yuraszeck, Ponce Lerou y otros.
El Presidente del Consejo Minero, ha declarado inteligentemente que la discusión de los impuestos tiene plena validez en un país democrático. Asimismo, ha dicho que entiende que en este Gobierno no debieran impulsarse modificaciones en materia tributaria que discriminen al sector minero. A mi juicio, creo que por la estabilidad de las reglas del juego en el largo plazo, es imperativo realizar transformaciones a un régimen que entrega condiciones demasiado favorables al inversionista extranjero. El tiempo de estudiarlo y hacerlo fue ayer. Los países democráticos funcionan soberanamente y deben tomar decisiones atendiendo los intereses de largo plazo de todos los chilenos. Por cierto, no se debe discriminar entre grandes empresarios privados extranjeros o nacionales y el denominador común debe ser la explotación de un recurso natural minero no renovable al que deberá aplicársele un impuesto al valor del recurso natural, el que deberá financiar un fondo de sustentabilidad que proveerá los recursos para ser invertidos en capital humano y físico, preferentemente en las regiones en que se encuentran estos recursos.
Por Raimundo Espinoza
Presidente Federación de Trabajadores del Cobre