Después de varios años de negociaciones para un Tratado de Libre Comercio entre Chile y los Estados Unidos, la minería nacional enfrenta este Acuerdo con una actividad plenamente consolidada, producto de la materialización de grandes inversiones, y un sólido marco económico y jurídico, que ha permitido que Chile sea un país minero, líder en el mundo.
Para continuar en esta senda de desarrollo, es necesario seguir siendo más competitivos en la producción y comercialización de nuestros minerales y metales. En este sentido, el tratado con Estados Unidos nos ofrece múltiples oportunidades. En primer término, la reducción del costo de capital de las empresas, aumenta las posibilidades de hacer más inversiones en Chile, debido a la eventual baja en el riesgo país, y disponibilidad de un conjunto de reglas claras y permanentes para los flujos comerciales y de capitales.
Por otra parte, es importante, considerar el efecto que tiene la baja de aranceles en Chile para la minería, básicamente en insumos y bienes de capital provenientes de Estados Unidos, que permitirá aumentar la competitividad de las empresas mineras nacionales dados sus menores costos de producción.
En tanto, hay que considerar que la producción de cobre de Estados Unidos ha estado en franco retroceso, lo cual significa que se abren nuevas oportunidades para nuestras exportaciones. Entre 1992 y 2001, la producción de mina cayó desde 1.765 a 1.336 miles de toneladas métricas de cobre fino, lo que significa una caída de 3% anual. En tanto el consumo, en el mismo período, se ha incrementado en 450 mil toneladas métricas, lo que equivale a un aumento promedio anual de 2,2%. Cabe recordar que producto de la caída en la actividad económica en Estados Unidos, su consumo de cobre refinado cayó en el año 2001 en un 10,4% lo que subvalora el incremento del consumo entre 1992 y 2001 (sólo a modo de referencia, el crecimiento anual del consumo si se toma el periodo 1991-2000 es de 4%). Adicionalmente, este país es el principal consumidor de cobre del mundo, con una participación de aproximadamente un 20%.
A la pérdida de capacidad de producción de cobre de Estados Unidos en la década anterior, hay que agregar que parte importante de los cortes de producción anunciados por la industria del metal durante el 2001 fueron hechos en ese país, lo que abre una excelente posibilidad para nuestras exportaciones de cobre.
Es así, como el TLC, permitiría a nuestro país competir en igualdad de condiciones con Canadá, México y Perú (importantes productores y exportadores de minerales y metales), países que gozan de preferencias arancelarias para la exportación de cobre a Estados Unidos.
Concretamente, el acuerdo permitirá que los aranceles para los cátodos de cobre se reduzcan de 1% a 0%. El calendario de desgravación contempla que desde el primer día de vigencia del acuerdo se pagará 0,5% de arancel más una cuota de 55.000 toneladas métricas que entraran con 0%. Al 1º de enero del año siguiente, se desgravará el otro 50% sin límite alguno de cuota. Vale decir, en un año se eliminará completamente el arancel 1%.
Cabe recordar, que los envíos totales de cobre desde Chile a Estados Unidos alcanzaron US$ 882 millones en el año 2001, representando un 13,5% del total de exportaciones de cobre (US$ 6.526 millones). Por otra parte, estos envíos representaron aproximadamente un 27% de las exportaciones totales a Estados Unidos, siendo el sector minero uno de los sectores más relevantes.
Sobre la base de las exportaciones de cátodos a Estados Unidos del 2001 que significaron US$ 650 millones, una reducción del arancel actual de 1% a 0% significaría anualmente un menor pago de aproximadamente US$ 6,5 millones.