
|
Es innegable que existe un Cluster en torno a la minería en la II Región, sin embargo en este se presentan realidades muy diferentes en cuanto al grado de desarrollo de sus participantes.
Cluster para las grandes empresas.
Los recursos con que cuentan las grandes y medianas empresas mineras les permiten mantener alta productividad acordes a las exigencias de un mercado elevadamente competitivo, que les obliga a continuas mejoras e innovaciones en procesos y procedimientos. Las empresas de servicio que pueden colaborar y satisfacer las necesidades de las empresas mineras son aquellas que mantienen altos índices de calidad en sus productos y servicios, pudiendo crecer y desarrollarse en torno a la industria minera.
En este caso se cumple la concepción de Cluster ya que en torno a una cadena de producción empresas interdependientes compiten, se desarrollan y colaboran creando riqueza.
Cluster para las pequeñas empresas.
Por otra parte están las pequeñas empresas que en su gran mayoría mantienen continuas dificultades económicas. Esta realidad hace que en este nivel de empresas, alcanzar calidad y modernización de sus productos, insumos y servicios están muy alejados de sus posibilidades.
Bajo esta realidad a las pequeñas empresas les es prácticamente imposible participar como colaboradoras de las compañías mineras y de las de servicio a estas, y por lo tanto no aprovechan a cabalidad la potencialidad de la industria minera para su desarrollo. En este caso el concepto de Cluster no se cumple a cabalidad.
Considerando que aproximadamente el 80 % de la masa laboral es absorbida por las pequeñas y medianas empresas y que aproximadamente el 50 % de esta cierra sus puertas antes de tres años de funcionamiento, el Cluster minero no llega con todo su potencial a la mayoría de la comunidad. De acuerdo a esto, se hace necesario reforzar y apoyar a este estamento de empresas para que logren mantenerse en operación por largo tiempo y alcancen las acreditaciones de calidad que exige la industria minera.
Para que el Cluster llegue a la comunidad toda, debe haber predominancia de pequeñas y medianas empresas. Se hace imprescindible que estas radiquen en la II Región para convertirse en proveedores locales, generen una red de abastecimiento permanente a las mineras, se implante en ellas conocimientos y capacidades tecnológicas, y sean abastecidas de información de los requerimientos de las mineras.
Además de lo anterior, el incentivo de la inversión extranjera para este nivel de empresas e incentivar a profesionales jóvenes locales para que generen sus propias sociedades apoyará decididamente a que se cumpla el objetivo del Cluster de mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región.
|
Por Jorge Clunes Almonte
Ingeniero Civil de Minas, Universidad de Santiago de Chile, 1979. Diplomado en Ingeniería Industrial, Universidad de Antofagasta, 1994. Actualmente se desempeña como Director del Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Antofagasta, y asesor de faenas mineras.
Sus comentarios al columnista: jclunesa@uantof.cl
Volver
a
Esta semana escribe
... |