Se necesita con urgencia una persona creativa, flexible, dinámica, que sea capaz de soñar, honesta, con empatía, con potencial de desarrollo, con iniciativa, audacia, etc..¿Dónde encontrarla? En los talentos nuevos. ¡ Bienvenidos entonces los jóvenes a la empresa!
La empresa no resulta siempre lo suficientemente atractiva para los jóvenes, porque para muchos significa incrustarse en un mundo que de lleno les hará perder su capacidad de soñar, sus anhelos, sus utopías. Para otros, significa meterse en un sistema que los aprisiona, que los estructura y que no les permite la autonomía, la libertad y el desarrollo de sus habilidades.
Esta constatación produce una paradoja. La empresa necesita de talentos nuevos, no sólo por un problema de recambio generacional, sino que también porque está cada día más expuesta a cambios múltiples a los que sin duda se adaptan mejor los jóvenes; porque necesita sistemas menos jerárquicos: porque necesita personas que tengan capacidad de crear, de soñar, sólo así podrán ser innovadoras.
Y los jóvenes, que son los que podrían traer esa savia nueva, piensan que justamente esas características no son lo suficientemente reconocidas y validadas en el mundo empresarial.
Somos un pueblo joven pero que actuamos muchas veces como viejos: terno oscuro, rostro fruncido, estructura jerárquica, todo medido y estipulado. Tal vez valdría la pena chasconearnos un poco y abrirnos a la alegría, a la frescura, a la espontaneidad. Y eso no implica que dejemos de ser responsables.
La invitación es a preguntarse: ¿Cuánto espacio le doy a la participación efectiva de los jóvenes que tengo como colaboradores? ¿En qué medida permito que todos esos valores que encarna la juventud puedan ser aprovechados por la empresa y no ahogados por esa estructuras?...en definitiva..se busca joven ¿para qué?.