Dar en el blanco no es sólo obtener mejores resultados económicos sino que jugárselas por asumir la responsabilidad formativa que cada empresa tiene en los mensajes que transmite. La publicidad es la herramienta más poderosa de la organización para comunicarse con su entorno¿ Cómo puede usar esta arma? ¿Qué efectos produce? ¿Quién asume las consecuencias?
La propuesta es abrir una oportunidad para que la empresa pueda comprender que debe hacer algo para cambiar y mejorar lo que los medios de comunicación están entregando.
¿Cuál es el arma tan única que ella posee? Sin duda, es la publicidad. Es claro que la televisión en nuestro país se financia a través del avisaje comercial. Es claro que muchos programas salen al aire y se mantienen por el aporte de ciertas empresas auspiciadoras que identifican su marca con cierto producto televisivo. No menos cierto es que la publicidad ocupa, en tiempo, un lugar privilegiado en la programación de la televisión chilena. Por esto es que podemos pensar que algo puede cambiar a través de ella.
Entonces la clave está en comprender que la publicidad no es producto de un grupo de creativos que se junta para realizar ideas geniales y vendedoras. La publicidad pasa necesariamente por lo que el cliente o la empresa quiere transmitir y está dispuesta a hacer.
Por las características del mundo actual, la gestión de empresa se ve obligada a mirar la realidad, más allá que desde un punto de vista solamente económico. Está bien que la empresa le interese estar en horarios y en programas estelares, sin embargo no es sólo eso lo que debiese analizarse, también están en juego los principios y valores en los que la organización cree.
Comunicar es educar y existe un gran consenso en el país sobre la necesidad de otorgar un impulso definitivo la educación. Entonces es un desafío importante preguntarse ¿cuántas empresas toman en consideración esta premisa antes de lanzar una campaña publicitaria? ¿se considera de los análisis de los publicistas y de los expertos en marketing, que a través de sus mensajes no sólo están generando consumo en torno a un bien, sino que están entregando normas de conducta, pautas, valores o antivalores?
No se trata de hacer campañas fomes, iguales o puristas. Tampoco se trata de darle a la publicidad una función más allá de la que tiene, sin embargo, se debe tener presente que hoy más que nunca las empresas están conscientes que se insertan dentro de un complejo contexto y ya nadie puede negar su rol y su responsabilidad social.