El endeudamiento a nivel personal trae ciertos problemas que muy pronto se trasladan al trabajo y en definitiva a la empresa..¿Es ésta una realidad que preocupa a las empresas chilenas? ¿Es el rol de las organizaciones intervenir en esta materia? ¿Cómo, cuándo y por qué deberían hacerlo?…
Mucho se habla sobre endeudamiento. Algunos lo indican como causa de problemas de la más diversa índole: estrés, angustia, agotamiento, dificultades personales, de relaciones y de pareja. Quienes están endeudados padecen mayor cantidad de accidentes laborales, tienen mayores índices de ausentismo y son los principales trabajadores de horas extras en las empresas. Pueden llegar con mayor facilidad a la tentación de robar, de faltar a la ética, incluso de caer en la droga o el alcoholismo. Parece muy simple, incluso para los ojos del más lego en economía, que las ofertas de consumo han subido aceleradamente, que las tarjetas de crédito o dinero plástico ya no son de uso exclusivo de unos pocos y que la cantidad de créditos otorgados por las financieras, las cajas de compensación e incluso los bancos, es cada vez mayor, y generalmente con menores respaldos de pago. Profundizando en el tema, debemos preguntarnos cómo es posible que personas que están sobreendeudadas puedan seguir pagando sus compromisos, lo que se intuye al ver la baja tasa de morosidad en el mercado. La respuesta que muchos sostienen es que el chileno es muy responsable y cumplidor, sin embargo este cumplimiento oportuno va generando en las personas una pesada carga en la cual se empiezan a manifestar los problemas descritos al iniciar el artículo. Aquí surgen algunas preguntas de cómo y cuánto debe intervenir la empresa en un tema tan personal de sus empleados como es el endeudamiento y en definitiva, la administración del presupuesto. Algunos se cuestionan por qué la organización debe asumir un rol en este sentido, que muchas veces molesta y va contra lo que esperan los empleados. Otros defienden la postura de que es imposible no intervenir por cuanto esto tiene repercusiones directas en la gestión empresarial. Con certeza, quien quiera quedarse al margen de esta discusión parece que no podrá hacerlo, porque el endeudamiento y el sobreconsumo no sólo hacen cuestionarse al que los sufre en carne propia, sino que también a la empresa, a la familia y a la sociedad. Cada uno parece tener su cuota de responsabilidad y aparentemente echarle la culpa al modelo económico no soluciona las cosas, sino al contrario, libera de responsabilidad a quien piense que nada está en sus manos. Dar el ejemplo quizá es el primer paso, pero no basta ser consecuentes, es necesario asumir una posición mucho más activa que permita entregar ciertas señales que el mercado no muestra, es necesario orientar, formar, educar. Pero no hay que esperar que otros lo hagan, la empresa está actualmente preparada para asumir parte de este rol. Muchas declaraciones de principio penden detrás de los escritorios de los ejecutivos donde se proclama al ser humano como el factor más importante dentro de la organización. Para hacer eso realidad, no son necesarias sólo intenciones, sino que acciones concretas donde la empresa se ponga de verdad- y no con un fin utilitario- al servicio de mejorar la calidad de vida de sus integrantes. Lo que de esto resulte, será en definitiva, un regalo para la organización, para los empleados, para los ejecutivos,..es decir, para todos.