¿Qué pasa cuando un no vidente es idóneo para un cargo?¿Lo descartamos por el miedo que nos da tener una persona discapacitada en nuestra organización?
Los no videntes y la inserción laboral: No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Para todo lo que hacemos necesitamos nuestra vista. Cosas tan simples como vestirnos y combinar los colores, hasta cosas más complicadas como ingresar datos a un computador o analizar un problema financiero, se transformarían para nosotros en una odisea. Sin embargo, aunque nos parezca increíble, hay gente que se mueve en el mismo mundo que nosotros, pero que no ve. Y aunque queramos ponernos en su lugar, es imposible hacerlo.
Por eso las personas no videntes o con limitaciones visuales preferirían que los demás dejaran de ponerse en su lugar, especialmente cuando se encuentran postulando a un trabajo. Muchos se encuentran con el rechazo anticipado de los empleadores, que prefieren descartarlos de plano, argumentando que "si yo fuera ciego sería incapaz de tal cosa", negándole de esta forma, la posibilidad de demostrar lo que son, lo que valen y lo que están en condiciones de realizar.
Los no videntes esperan con optimismo que el mundo laboral les abra una puerta. No por caridad, por compromiso o por solidaridad, sino por que ellos pueden perfectamente desenvolverse y aportar a la organización una sensibilidad que los videntes no han