Pocos son los problemas dentro de la empresa que involucran tan fuertemente y en forma casi equivalente a empresarios y trabajadores. Despedir y ser despedidos es difícil. Ante esta realidad es conveniente usar al máximo la creatividad empresarial.
Sin duda que el despido es una de las realidades empresariales más difíciles de administrar. Es un paso duro para el que despide como para el despedido. En la mayoría de los casos es una decisión que nadie quisiera afrontar, que todos quisiéramos pasar por alto o, intentar al menos, que no nos toque muy de cerca. Tanto es así que algunos prefieren renunciar antes de verse sometidos al estrés que implica una reducción de personal.
El despido es una medida extrema, una sanción que será más o menos dolorosa dependiendo de cómo y en qué contexto se aplique. Primero, están aquellos despidos que se generan por una falta grave a la ética o moral de parte de los empleados, donde es necesario actuar rápidamente ya que no revisten de mayores cuestionamientos. Por otra parte, existen despidos que se generan después de aproximaciones sucesivas, después de haber retroalimentado constantemente los problemas, errores y faltas. Estos son más fáciles por ambas partes pues existe una preparación previa. En este sentido las evaluaciones de desempeño son clave como herramienta válida para que tanto empleados como empleadores, puedan reconocer sus errores y tengan la posibilidad de rectificarlos antes de recurrir a la máxima pena.
Tal vez las situaciones más complicadas se produzcan en aquellos despidos que se generan por causas ajenas al desempeño del trabajador y aquí podemos mencionar aquellas por readecuación de la empresa a los nuevos requerimientos del mercado: reingeniería, avances tecnológicos, crisis financieras, reducción de costos, etc. Obviamente en estos casos el problema moral que se presenta al que despide es bastante más duro de afrontar. Pero..¿ Qué hacer en vez de despedir? Más allá de distintas medidas y sobre todo cuando aún usando la creatividad no se puede mantener más al personal dentro de la empresa, existen dos conceptos de gran importancia: "empleabilidad" y "outplacement". Ambos tienen relación con la responsabilidad que les compete a la empresa con sus miembros más allá de su desempeño al interior de ella.
La empleabilidad supone que la empresa deba formar a sus empleados con un abanico grande de habilidades, las que le permitan reinsertarse rápidamente en el mercado. El "outplacement" significa dar al trabajador, cuando el despido es inminente, facilidades para conseguir otro trabajo dando capacitación, orientación y asesoría. Con todo, nunca hay que olvidar que detrás de cada despido- pactado, anunciado, necesario, esperado o no- existe una persona. Una persona que es herida en su dignidad de hombre.