Una de las primeras cosas que descubrí acerca de las leyes de atracción y el milagro de la mente es que todas las personas con éxito ya conocen esos principios. Cuando he tenido la oportunidad de dialogar con estas personas, yo les anunciaba como gran descubrimiento algunos de los principios del éxito “por mí“ descubiertos, y ellos me solían responder: “Yo he utilizado ese método desde hace años”.
También descubrí que las personas que no son felices, no creen que estos principios puedan servirles para beneficio personal.
Podrían escribirse cientos de volúmenes de lo que diversos autores han dicho sobre el poder creativo de la mente, pero para ser breve me limitaré a unas cuantas citas.
En su best-seller “Piense y vuélvase rico”, Napoleón Hill escribe: “Nuestros cerebros se magnetizan con los pensamientos dominantes que albergamos en la mente, y por medio de procesos que nadie conoce, estos ‘magnetos’ atraen las fuerzas, personas y circunstancias que armonizan con dichos pensamientos dominantes”.
En su obra,”Piensa como hombre”, James Allen señala: “(...) el hombre tarde o temprano se da cuenta que él es el labrador de su propia alma, el responsable de su vida. También descubre las leyes del pensamiento y comprende, cada vez con mayor exactitud que las fuerzas del pensamiento intervienen en la edificación de su carácter, circunstancias y destino”.
En ”La magia de creer”, Claude Bristol habla del poder de atracción que tiene la mente: “Nuestras ideas que evocan temor atraen problemas, con la misma eficacia que los pensamientos positivos y constructivos atraen resultados positivos. De manera que sea, cual fuere el tipo de pensamiento, éste tiende a propiciar lo que es afín a su propia naturaleza”.
Más adelante señala: “Lo que parece coincidencia no lo es en absoluto, sino más bien es el desenlace del patrón que tú mismo empezaste a tramar”.
Voy a citar en el mismo tema a Shakti Gawain, autora de La visualización creativa. Ella considera que “los pensamientos y sentimientos tienen su propia energía magnética, que atrae energía de la misma naturaleza “.
Según este principio, todo lo que emites hacia el universo se te refleja. Esto significa, desde un punto de vista práctico, que siempre atraemos hacia nuestras vidas aquello en lo que más pensamos, aquello en lo que más creemos.
Richard Bach escribió: “Atraemos magnéticamente hacia nuestras vidas lo que albergamos en nuestros pensamientos”. No puede decirse que los pensamientos son “nada”, porque en realidad los pensamientos son “algo”. Para que puedas pensarlo, tiene que existir.¡Tiene que ser una cosa! Y como es una “cosa” con energía propia, un pensamiento necesariamente tiene que estar sujeto a leyes y principios como todo lo demás que existe en el planeta. Debemos reconocer que la ley de atracción es tan real y poderosa como la ley de gravedad.
Mi propósito en todo lo anteriormente dicho es ayudarle a comprender de qué manera la mente contribuye a generar los resultados que hoy tu obtienes de la vida, en tus negocios, en tu familia con tu pareja. Mi pretensión no es que aceptes estos conceptos por el hecho de que están escritos, debes someterlos a prueba.
Como en muchas de mis conferencias les digo a las personas, “no me crean lo que les digo, pero yo que ustedes, probaría, prueben y luego me dicen“.
Deben tener en claro “que el ejercicio del poder mental no es un sustituto de la acción. Más bien, el adecuado uso de la mente te permitirá lograr tus metas, mucho más rápida y fácilmente que de otro modo”.
Resumiendo, tu mente es un magneto. Piensa en lo que deseas, y lo conseguirás. Imagina que tus pensamientos son nubes invisibles que se levantan para acumular resultados. Disciplinando tus pensamientos determinas los resultados que obtendrás.
En mis experiencia personales con grupos de personas, he visto como la puesta en práctica de estas leyes les ha cambiado la vida a cientos de seres humanos.
Deben recordar que el cambio en el ser humano viene desde adentro, hacia fuera. Si queremos que el mundo cambie, que las cosas que nos suceden cambien, que nuestra vida cambie, debemos cambiar nosotros primero y luego todo lo demás cambiará.