¿Le gustaría saber cómo anda su empresa? ¿Evaluar cuales son las buenas prácticas presentes y cuáles habría que mejorar? En suma, ¿le gustaría estructurar un modelo de gestión de excelencia que naciera desde el interior de su organización y no sugerido por algún agente externo? No es tan difícil como parece. El premio Nacional a la Calidad ofrece una oportunidad que las empresas debieran considerar
¡Te lo compro!, es la expresión que los jóvenes utilizan, actualmente, cuando una idea o proyecto los convence. Después de ver en que consiste el Premio Nacional a la Calidad, nos atrevemos a señalar que como “producto” debieran “comprarlo” todas las empresas del país. Se trata de un proceso elaborado por reconocidos expertos de Chile y que apunta a promover un modelo de gestión de excelencia, difundiendo las mejores práctica para lograrlo.
Una de las gracias del premio es que involucra a las empresas como un todo y otra es que el organismo encargado, el Centro Nacional de la Productividad y Calidad (C.N.P.C) creado en 1994, tiene el respaldo de su composición tripartita: el Gobierno, a través del Ministerio de Economía y el Ministerio del Trabajo; los empresarios representados por la Corporación de Fomento de la Producción, y los trabajadores vía la Central Unitaria de Trabajadores.
Las empresas postulantes deben recorrer un largo camino hasta llegar al final del proceso. Es que no es nada fácil ganar. Un centenar de especialistas en organización de empresas, productividad, calidad, consultores, ejecutivos de empresas encargados de calidad y académicos, conforman el grupo de examinadores y jueces.
Por tratarse más de una distinción que de un premio, las empresas ganadoras obtienen, principalmente el reconocimiento de la comunidad empresarial, de sus pares, clientes y organizaciones en general.
Pero, sin duda, el gran valor del premio es ayudar a las organizaciones participantes a conocer e implementar una gestión de calidad moderna y eficaz, que contribuya a aumentar su capacidad competitiva. Aporte al que se le suma un instrumento muy apreciado por las empresas y es que todas las que postulan, alcancen o no el puntaje mínimo para aspirar al premio, reciben un informe de retroalimentación, que no es otra cosa que, el resultado del análisis realizado por los examinadores y jueces sobre sus fortalezas y debilidades.